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¿Debo prepararme para ser misionero?

¿Eres especialmente sensible hacia las necesidades de los demás? ¿Te gusta ayudar a otros cada vez que puedes? ¿Has considerado alguna vez la opción de ser misionero en otro país? ¿Te da temor no entender el idioma ni la cultura del país al que vayas? Si tu respuesta a estas preguntas fue sí, continúa leyendo por favor…

Es cierto que la “materia prima” de un misionero es, primeramente, su deseo de ayudar y, luego, su disposición y valentía para aventurarse en un viaje que puede durar desde algunos meses hasta varios años en otro país. También es cierto que todos podemos ser misioneros y ayudar a otras personas en el lugar donde nos encontramos justo ahora, pero sin duda, la idea de un viaje a un país lejano siempre llamará un poco más la atención de todas esas personas aventureras que tienen el deseo de servir y a la vez tener una experiencia internacional.

En estos casos, una capacitación adecuada sobre el lugar al que vas es sumamente importante; ya que, por un lado, muchos pueden tener ideas preconcebidas, prejuicios y estereotipos que constituyen una barrera en su trato con personas que tienen otras maneras de pensar y de ver el mundo. Además, contribuye a tu desarrollo profesional y te ayudará a desarrollar habilidades interpersonales al aprender sobre la influencia de la cultura en el comportamiento de las personas a las que conocerás.

Por otro lado, como Adventistas del Séptimo Día tenemos la importante encomienda que Jesús nos dejó y que podemos leer en Mateo 28:19–20: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

Así que, como puedes darte cuenta, tenemos la responsabilidad de comunicar la buena nueva de la esperanza de salvación, en Cristo Jesús, a todos los que aún no lo saben; y Dios quiere que realicemos esa tarea de la mejor manera posible, por lo que necesitamos prepararnos para ser capaces de comprender la cosmovisión de otras personas, identificando puentes que nos conecten con ella y así poder encontrar la mejor manera de darles a conocer la esperanza que nosotros tenemos.

Ser un misionero enriquece la experiencia de vida, así como la capacidad mental y espiritual de todos los que tienen la oportunidad de vivirlo. Algunos lo disfrutan tanto que, cuando terminan las funciones por las que estaban en cierto lugar, buscan una nueva oportunidad de servicio en otro país distinto y comienzan esta nueva aventura, convirtiéndolo en su misión de vida.

Si en tu corazón está el deseo de ser misionero, te invito a que participes en el curso de misión transcultural que realizará la Universidad de Montemorelos de forma virtual del 26 de febrero al 4 de marzo. El tema de este año es: “Las Nuevas Generaciones en el Contexto Urbano y Posmoderno, Reto para la Misión Adventista” y puedes inscribirte aquí. Además, si terminas el curso, recibirás una constancia de la Asociación General de la Iglesia Adventista.

Si deseas más información sobre este curso, puedes acceder a este sitio web.


Este artículo se realizó con información del Ptr. Abimael Lozano, director del Instituto de Misiones de la Universidad de Montemorelos.

Dámaris Salazar

Autor
LCC. Productora de contenido digital en la Universidad de Montemorelos.
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