5 lecciones que podemos aprender de David
Conoce cuales fueron las acciones que llevaron a David a ser llamado “conforme al corazón de Dios” a pesar de sus múltiples errores.
Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: “He hallado a David, hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.” Hechos 13:22
David es uno de mis personajes bíblicos favoritos y es que, a pesar de sus muchas habilidades que quedaron demostradas en diferentes ocasiones, él también tuvo momentos de debilidad en los que cometió errores -algunos muy graves- que lo llevaron a sentirse frustrado, triste y hasta enojado consigo mismo. Pero la parte importante no es saber que cometió errores, sino que a pesar de eso, se le reconoce hasta la actualidad como un hombre “conforme al corazón de Dios”. ¿No es esperanzador?
Como humanos no somos perfectos, cometemos muchos errores a diario -queriendo o no-, pero la historia de David nos deja un ejemplo claro de que las equivocaciones que podamos cometer no definen nuestro futuro ni condicionan el perdón y el amor que Dios tiene por nosotros. Sin embargo, el saber esto no debe ser motivo para que nos sintamos con el derecho de cometer todos los errores posibles esperando un futuro perdón, sino más bien debe motivarnos en los momentos en que no nos sentimos dignos, para seguir luchando por hacer la voluntad de Dios.
Los personajes bíblicos fueron humanos al igual que nosotros y aunque a veces pudiéramos pensar que para ellos el tomar las decisiones más importantes de sus vidas fue más sencillo, la realidad es que tuvieron las mismas dudas, temores y preguntas que podemos tener nosotros hoy. Todos tenemos desafíos en nuestra vida y está en nosotros el decidir cómo enfrentaremos nuestros fracasos y también nuestras victorias.
Estas son 5 lecciones que podemos aprender de la vida de David, si también queremos llegar a ser “conforme al corazón de Dios”.
- Convertir tus talentos en habilidades. Todos tenemos diferentes talentos que Dios nos dio, pero no todos los desarrollamos a plenitud con el paso del tiempo. Así como David se hizo experto en el manejo de la honda y un excelente músico al tocar el arpa, nosotros también debemos desarrollar al máximo nuestros dones y usarlos al servicio de Dios y para ayudar a otras personas.
- HACER y no sólo pensar. Muchos somos buenos haciendo planes sobre lo maravillosas que podrían ser las cosas si ocurrieran de tal o cual forma. Pero la verdad es que las ideas no sirven de mucho si no tomamos acción. Cuando el ejército de Israel se enfrentó contra los filisteos, muchos pasaron días planeando estrategias para derrotar al gigante Goliat, sin embargo, cuando David escuchó las burlas y provocaciones de inmediato tomó acción y expresó su deseo de enfrentarse al gigante. Él estaba convencido que lo vencería con la ayuda de Dios y con el dominio de su habilidad con la honda, así como había vencido a un oso y un león en el pasado.
- Respetar a Dios y a las autoridades o líderes. Aunque David ya había sido ungido por el profeta Samuel como rey de Israel, supo esperar pacientemente su momento. Todo el tiempo respetó a Saúl, incluso cuando este lo buscaba para matarlo. Incluso, David tuvo oportunidad de matar a Saúl en varias ocasiones y terminar con esa tortura de vivir huyendo, pero sabía que Saúl era ungido de Dios también (a pesar de sus errores) y nunca se atrevió a hacerle daño.
- Reconocer tus errores y pedir perdón. Una de las cualidades más importantes de David es su humildad para reconocer cada vez que cometió un error y su arrepentimiento genuino. Cuando David era consciente de su pecado realmente sufría, se arrepentía de todo corazón y pedía con toda humildad el perdón de Dios. Esto permitía que recibiera el perdón y retomara las fuerzas para seguir adelante.
- Tener total sometimiento a la voluntad de Dios. En cada circunstancia de su vida, David tomó la decisión de obedecer a Dios, independientemente de sus deseos personales. Un ejemplo claro de esto lo podemos leer en 1 Crónicas 28: 2–7. Ya bien establecido, David quiso construir “una casa para el cofre del pacto del SEÑOR. Un lugar que fuera como el trono de Dios”. Sin embargo, Dios no se lo permitió porque había participado en muchas guerras y matado a mucha gente; en cambio, le dijo que sería su hijo Salomón quien construiría su templo y sus patios. David supo entender la voluntad de Dios y entonces cambió su mentalidad y participó haciendo los mejores preparativos para la construcción. David colaboró con el mejor entusiasmo hasta donde se le permitió, aunque no era lo que él había deseado en primer lugar.
Estas son lecciones importantes que aprendemos de la vida de David. No siempre es sencillo seguir la voluntad de Dios, pero si ponemos todo de nuestra parte y pedimos la ayuda de Dios, ¡Él nos oye! Y sólo así, Dios nos permitirá cumplir su propósito en nosotros y llegar a ser conforme a su corazón.






