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Conectando

Descansar es parte del plan de Dios

Haz una pausa con propósito: el descanso es un regalo divino para renovar cuerpo, mente y espíritu.

Fotografía por: Envato.
Fotografía por: Envato.

El semestre terminó. Los exámenes se rindieron, los proyectos se entregaron, las aulas se vaciaron y la ceremonia de graduación ya se celebró. Oficialmente, iniciaron las vacaciones universitarias. Pero para muchos, la mente sigue activa, pensando en lo que viene, en lo que faltó o en lo que ya está programado para el receso. Y es que, aunque se terminó el ciclo escolar, la vida universitaria no se detiene por completo.

Durante el verano, en la Universidad de Montemorelos continúan actividades académicas, administrativas y proyectos de servicio. Algunos estudiantes adelantan materias, otros colaboran en diferentes áreas, e incluso los docentes y trabajadores siguen sosteniendo el corazón de esta comunidad con su labor diaria.

Pero incluso en este tiempo de actividad continua, no podemos olvidar que descansar también es parte del plan divino.

Desde el inicio de la historia bíblica, Dios nos enseñó con su ejemplo: “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó… y bendijo Dios al día séptimo y lo santificó” (Génesis 2:2–3). Él, que no se cansa, decidió detenerse para mostrarnos que el descanso no es una debilidad, sino un regalo. Uno que necesitamos aceptar sin culpa.

Y no se trata solo de dormir más o desconectarse de las tareas. Es una invitación profunda a soltar el control, a confiar en que Dios sigue obrando, y a permitir que mente, cuerpo y alma se renueven. Como dijo Jesús: “Vengan a mí todos los que están trabajados y cargados, y yo los haré descansar” (Mateo 11:28). Esa promesa no tiene fecha de caducidad, y tampoco depende del calendario académico.

Así que, si estás en medio del trabajo veraniego, si tu agenda sigue activa o si ya lograste pausar un poco, recuerda que el descanso no es un lujo, es una necesidad espiritual. Un momento para respirar, reconectar contigo, con Dios y con tu propósito. Detenerse no es rendirse. Es recargar para seguir adelante con más claridad y con el alma en paz.

Este verano, haz espacio para el descanso, aunque sea en medio de las tareas. No solo lo necesitas, también lo mereces. Y sobre todo, Dios lo bendice.

Editora: Brenda Cerón.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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