Gratitud… ¿aún en la adversidad?
Ser agradecidos, aún en situaciones difíciles, nos ayudará a mejorar nuestra percepción de la vida y de nosotros mismos.

“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”
Filipenses 4:6–7
¿Qué es la gratitud? La Real Academia Española la define como “sentimiento que obliga a una persona a estimar el beneficio o favor que otra le ha hecho o ha querido hacer, y a corresponderle de alguna manera”; además de eso, quisiera agregar que también es una actitud valiosa que todos deberíamos tratar de cultivar y que incluso beneficia a nuestra salud.
Las personas que viven agradecidas disfrutan más de la vida; esto no se debe a que les sucedan únicamente cosas buenas, sino a que han aprendido la importante lección de agradecer a Dios aún en medio de las situaciones difíciles. Pero, ¿cómo es esto posible? ¿Qué o cómo se puede agradecer cuando se atraviesa por un mal momento?
En 1 Tesalonicenses 5:16–18 leemos: “Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. La verdad es que, si fijamos nuestra mirada en Cristo y decidimos confiar en que Él siempre quiere lo mejor para nosotros, a pesar de lo malo que nos pueda estar ocurriendo, encontraremos algo por lo que podamos dar gracias a Dios.
Cuando todo va bien y nuestros planes resultan de la manera en que planeamos, es fácil ser agradecido y tener la mejor actitud; sin embargo, en los momentos de adversidad, cuando las cosas se complican o una desgracia llega a nuestra vida, es cuando mostramos nuestro verdadero carácter y es justo ahí cuando debemos demostrar que con fe somos capaces de mirar más allá de lo que está frente a nuestros ojos y confiamos en que lo que nos está ocurriendo tiene un propósito en nuestra vida.
Al vivir en medio del Gran Conflicto, nadie está exento de experimentar dolor y sufrimiento en algún momento y debemos ser muy conscientes de eso; aún así, tener una buena actitud, desarrollar nuestra comunión personal con Dios para aumentar nuestra fe en Él y ser agradecidos, nos ayudará a mejorar nuestra percepción de la vida y aún de nosotros mismos.
Que Dios nos ayude a mantenernos fieles a Él, encontrando motivos para ser agradecidos aún en medio de las adversidades. Evidentemente esto no es sencillo, pero si logramos desarrollar esta actitud, veremos cómo aún en medio del dolor podremos llegar a sentir consuelo, confiando en que “…a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28).






