Nuevo año, mismo Dios
“En el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”
En lo que va del 2023, quizás se han roto miles de propósitos de año nuevo en todo el mundo. Probablemente, tú también hayas abandonado una o varias de tus resoluciones, como la de hacer dieta, el ejercicio, la lectura, la fidelidad, el compromiso, el deseo de ser saludable y cuidar tu cuerpo en todo aspecto, entre otras.
Al reflexionar sobre el año que terminó, puede que hayas descubierto algunos fallos y defectos, ya sea en tu carácter o en las interacciones que tuviste con otras personas. Puede ser que no hayas vencido todas tus tentaciones y esto te genera tristeza, pero déjame decirte que esto también es positivo porque te ha motivado a cambiar y ser victorioso. También reconoces que muchas veces fuiste valiente, venciste algunos de tus miedos y te sobrepusiste a muchos obstáculos; pero aún así no te sientes satisfecho y quieres ir por más, requieres más victorias, más obstáculos a vencer y más propósitos positivos para mejorar.
Basado en tus tareas, obstáculos, metas y objetivos, has hecho tus resoluciones o propósitos, te has propuesto metas a cumplir antes del 31 de diciembre del 2023. Una resolución es la acción y efecto de “resolver” o “resolverse”; es ánimo, valor o arresto, actividad, prontitud y viveza, algo que se decide. Muchas veces, nos hemos decepcionado con nuestro compromiso anual de mejorar, con nuestra flaqueza tan inmediata en la determinación de ser victoriosos, y vemos cómo fracasamos constantemente en la lucha por ser mejores personas.
Pero hay una solución viable, fiel y concreta a estos problemas, y también un método que nunca ha fallado en el cumplimiento de tus objetivos. Te recomiendo el método divino. Dios nunca ha fallado y déjame aclararte algo: ¡Nunca fallará! Sus promesas son fieles y verdaderas, su Palabra es el Sí y el Amén, su compromiso es eterno, su amor siempre es victorioso, su fidelidad está cimentada en la verdad. Dios es Todopoderoso, Él nunca ha perdido una batalla y no iniciará hoy.
No está limitado al espacio y el tiempo, sus manos no están atadas con la vergüenza del pecado, sus virtudes no están comprometidas por la moral decaída del ser humano, su amor no se diluye por las veces que caemos… Él está 100% entregado y a favor de la victoria de la humanidad sobre el pecado, tan entregado que dio a su único Hijo para la salvación de la humanidad, tan entregado que ha decidido pelear nuestras batallas y darnos su resolución. Aunque pasen los días, meses, años, décadas o siglos, Dios seguirá siendo el mismo.
El Creador del universo tiene el poder de resucitar a los muertos, puede abrir el mar, derribar murallas, calmar las más fuertes tempestades, hacer que el cielo no dé lluvia o que caiga fuego de lo alto; puede hacer que el sol se detenga y que la luna no avance, que un pez dé dinero o multiplicar los panes y peces para que puedas alimentarte. Él cierra las bocas de las fieras y libra del fuego del enemigo. Es Dios sobre los vivos y tiene poder incluso sobre la muerte, y su más grande propósito es la salvación de la humanidad. Cada milésima de segundo, cada minuto, hora, día, semana, mes, año; a cada momento, Dios busca nuestra salvación, es su mayor objetivo y con todo su amor busca nuestro bien.
Viendo lo bueno que es Dios y lo maravilloso de su fidelidad, su gran poder y amor inmensurable… ¿por qué no te unes a su resolución? Te prometo que, al unirte al compromiso celestial y alinear tu vida con la voluntad de Dios, al fijar tu mirada en el Señor y confiar plenamente en sus verdades, tu vida cambiará. Tus metas y objetivos serán alcanzados con la bendición de Dios, tu propósito también será buscar la salvación de la humanidad y al final podrás ver resultados eternos.
Por eso, en Mateo 6:33 se nos invita: “Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.






