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Ser como niños…

Jesús nos dice que de los niños es el reino de los cielos, porque solo con un corazón como niño podremos refugiarnos en Él.

Foto de Pulso Estudiantil
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Entonces Jesús dijo: “Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos.”  

Mateo 19:14

Si usamos nuestra imaginación y nos ponemos en los zapatos de Jesús y nos preguntáramos por qué Jesús habrá dicho esto, ¿qué se nos viene a la mente?

Al inicio de su ministerio, Jesús decía: “El reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). Al caminar entre la gente adulta, los que supuestamente lo estaban esperando y entendían la profecía, se encontró que habían dos grupos:

1. Los que, al ver sus milagros, creían en que Él era el Mesías y se regocijaban porque pronto dejarían de estar bajo el yugo romano.

2. Los que, al ver sus milagros, se resistían a creer ya que no esperaban a un Mesías que fuera en contra de sus tradiciones.

En cualquiera de estas dos posturas, Jesús comprendió que no sería fácil explicar y demostrar lo que realmente significaba su reino. Por lo tanto, decidió poner de ejemplo a los niños. ¿Por qué? Aquí te lo explico:

1. Los niños son dependientes. Los niños no son autosuficientes. Necesitan de sus padres para poder subsistir. Necesitan techo, abrigo, alimento, amor, etc.

2. Los niños confían en sus padres. Los niños creen en lo que los papás les digan. En su inexperiencia en la vida, preguntan constantemente a los padres las interrogantes que se les van presentando y aún sin entender bien, creen ciegamente en las respuestas de sus padres.

3. Los niños copian a sus padres. Los niños aspiran a ser como sus padres, quieren imitarlos porque, de entre toda la gente que van conociendo, nadie sabe más, nadie es más fuerte, nadie lo puede todo como sus papás.

4. Los niños tienen a sus padres como máxima autoridad. Los niños, aunque no estén de acuerdo, saben que su autoridad son sus padres y, aunque a veces se enojen, reconocen que “los que mandan” son sus padres.

Foto de Pulso Estudiantil
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Podríamos decir mucho más acerca de esto, pero con estos ejemplos será suficiente. Jesús quería y quiere que sintamos estas mismas cosas hacia Él. En nuestra vida diaria, la dependencia en Cristo es muy importante, Él es nuestro Creador y sabe nuestras necesidades aún antes que las sintamos, pero para poder depender de Cristo necesitamos aceptar que lo necesitamos; así como los niños saben que necesitan de sus padres.

Necesitamos confiar en Cristo porque Él es el único que sabe el fin desde el principio. Debemos estar seguros que, aunque a veces no comprendamos, el camino que Cristo ha trazado para nosotros es el mejor camino que nos conduce a su reino.

No hay otro ejemplo en este mundo que debamos seguir, sino únicamente el de Cristo. Él fue el único que vivió una vida totalmente victoriosa y que con su ejemplo la hace factible para nosotros. Cristo quiere que lo imitemos.

Finalmente, necesitamos obedecer. Jesús requiere que le otorguemos su lugar de autoridad en nuestra vida, que reconozcamos que no solo es nuestro Creador, sino también nuestro Salvador y Sustentador. Nos pide obediencia, pero no una obediencia con miedo, sino una obediencia por amor, así como los niños la tienen hacia sus padres.

Todo esto será posible si reconocemos a nuestro Padre celestial y humildemente sometemos nuestra voluntad a Él. Este mundo nos empuja a independizarnos, a creer que “las podemos de todas, todas”. Por eso Jesús nos dice que de los niños es el reino de los cielos, porque solo con un corazón como niño podremos refugiarnos en Él y seremos suficientemente humildes para reconocer que lo necesitamos.

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
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