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Sumando para la eternidad

Oscar Medina, pastor de la Iglesia Universitaria durante la Universidad del Mañana, nos cuenta su experiencia al participar en esta actividad.

Fotografía por: Comunicación Institucional.
Fotografía por: Comunicación Institucional.

Durante el fin de semana del 18 al 21 de febrero, en la Universidad de Montemorelos se llevó a cabo la “Universidad del Mañana” edición 2022, una actividad en la que los alumnos graduandos de las diferentes carreras asumen el liderazgo en todas las áreas, ya sea como docentes, coordinadores e incluso administradores de la institución. En esta ocasión, tuve la oportunidad de ser el pastor principal de la Iglesia Universitaria y debo decir que, cuando inició la planeación de esta actividad, no imaginé todo lo que implicaría; pero, sin duda, fue una experiencia muy gratificante.

La primera decisión que se tenía que tomar era escoger a un personaje bíblico para estudiar durante todo el fin de semana y el elegido fue Moisés, ya que es uno de los personajes más relevantes que la Biblia presenta e incluso, uno de los que más libros escribió. Inspirados en su vida y legado, tomamos la decisión de escribir el pentateuco a mano con todos los estudiantes, actividad que nos ayudó a recordar las experiencias del pueblo de Israel y cómo podemos aplicarlas en nuestra vida. Puedo decir que el principal desafío fue el factor tiempo, pero también se tuvo que conseguir los recursos económicos para los materiales de la escritura del pentateuco, planificar la logística del evento, coordinar los programas de la iglesia, así como preparar los sermones. Todo esto implicó un esfuerzo extra de lo que nuestras clases requieren, pero el proceso fue muy enriquecedor.

El lunes 14 de febrero se realizó la primera gran actividad de la iglesia: “Cruzando el Pentateuco”, ¡qué reconfortante ver a los alumnos llegar desde las primeras horas de la mañana hasta el último rayo de luz para ser partícipes de esta actividad! Mientras los plumones recorrían los rollos, me impactaba encontrar detalles dentro de las escrituras a los que antes no había prestado atención.

Fotografía por: Comunicación Institucional.
Fotografía por: Comunicación Institucional.

Los días transcurrieron y los nervios del fin de semana iban incrementando. Los participantes ya estaban listos, los predicadores de todos los programas -alumnos graduandos de Teología- estaban preparados, pero era inevitable preocuparse de que algo saliera mal. De manera personal, estaba asustado de predicar en la iglesia a un grupo tan grande de personas; por otro lado, me sentí tan identificado con el tema que escogí y que representó un gran desafío para mí, que llegué a pensar que tal vez no era la mejor opción para presentar públicamente.

El viernes llegó y arrancamos con los cultos regulares. ¡Qué tremendo mensaje el que Miguel Patiño compartió con nosotros! No hubo mejor forma de empezar el fin de semana. Aprender que ante mis excusas Dios responde con poder, me dio ánimo para enfrentar lo que se venía. También me gustaría destacar el canto especial que fue escrito inspirado en la Universidad del Mañana, sin duda fue inspirador. Al día siguiente, fuimos bendecidos con el sermón de Johan Rodríguez, el cual destacó que Dios siempre está actuando, aún cuando no lo vemos. Y, por su parte, Gabriel Beltrán presentó el repaso de la escuela sabática de forma dinámica y colaborativa.

Fotografía por: Comunicación Institucional.
Fotografía por: Comunicación Institucional.

Pero la hora del segundo culto llegó y mi estómago estaba revuelto por mi participación. En mi mente resonaban las palabras del Ptr. Pablo Partida, mi maestro de homilética (en Teología, es la aplicación de los principios generales de la retórica, específicamente en la predicación pública) y todas sus lecciones. También recordaba la oración que el Ptr. Juan José Andrade, director de la Facultad, hizo unos instantes antes. Pero aún así, los nervios y el sentimiento de que no era el indicado para ese tema me invadían.

Finalmente, llegó el momento de mi participación y debo admitir que, mientras estuve hablando, no pude mirar fijamente a nadie y en realidad ese sermón me lo di a mí mismo. Las lecciones extraídas fueron una gran bendición personal que espero también puedan ser de bendición para otros, con ayuda de Dios.

Nunca olvidaré esta experiencia. Hay muchas reflexiones que puedo extraer de todo lo ocurrido en la Iglesia Universitaria durante esta actividad, pero compartiré tres. La primera es que estar al frente de una iglesia es un reto y pocas veces entendemos la gran labor y responsabilidad que el cuerpo pastoral tiene. La segunda es que, nuestra iglesia, tiene jóvenes con dones… ¡vaya que los tienen! Y por último, respecto a Moisés, creo que la lección más importante fue que todos podemos aportar nuestro granito de arena en la causa de Dios, incluso si nuestras acciones del pasado no fueron las mejores o creemos que no tenemos virtud alguna.

Aún así, Dios nos invita a abandonar todo aquello que nos separe de Él y comenzar a sumar para la eternidad.

Oscar Medina

Autor
Alumno de 4º año de la carrera de Teología en la Universidad de Montemorelos.
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