UM
Conectando

El regalo del presente

Aprende a dejar atrás la ansiedad del futuro y a disfrutar del presente con confianza en Dios.

Fotografía por: Jetstream.
Fotografía por: Jetstream.

Vivimos en un mundo donde el tiempo nunca parece suficiente. Entre clases, trabajos, proyectos, la familia y las redes sociales que nos mantienen conectados todo el día, es fácil sentir que estamos corriendo contra el reloj, siempre enfocados en lo que viene después. ¿Cuántas veces nos hemos quedado atrapados en la ansiedad del “qué pasará”? La verdad es que, en esa carrera constante hacia el futuro, olvidamos algo crucial: el presente.

Pero Dios nos llama a vivir en el AHORA. Jesús mismo nos recuerda en Mateo 6:34: “No se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy”. Esta es una invitación directa a detenernos, respirar, y enfocarnos en lo que tenemos frente a nosotros, sin dejarnos consumir por las preocupaciones del futuro.

Y claro que se puede lograr. Una de las claves para disfrutar el presente es la gratitud. He aprendido que cuando practico la gratitud, es como si mis ojos se abrieran a todo lo que Dios ya me ha dado. A veces, es fácil sentirnos abrumados por lo que falta, por los planes que no se han cumplido o por las preocupaciones del futuro. Pero, ¿qué pasa cuando nos detenemos y agradecemos lo que tenemos hoy? Cada pequeño detalle, desde la respiración hasta una conversación con un amigo, es un regalo que muchas veces pasa desapercibido. En 1 Tesalonicenses 5:18 se nos anima a vivir con un espíritu agradecido: “Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. Este pasaje me recuerda que cada detalle es motivo para agradecer.

Vivir en el presente también significa confiar en Dios y soltar el control que queremos tener sobre el futuro. El apóstol Pablo, en Filipenses 4:6–7, nos dice: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”. Y esto, definitivamente es un acto de fe: creer que lo que tenemos hoy es suficiente, entregando nuestras preocupaciones y confiar en que lo que viene mañana también será provisto. Eso es vivir el hoy con la paz que solo Cristo puede dar.

Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Christopher Castellanos.
Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Christopher Castellanos.

La práctica de la atención plena, o mindfulness, es otra de las claves, porque puede ayudarnos a conectar con el presente, pero desde una perspectiva espiritual. Cuando nuestra mente comienza a correr demasiado rápido hacia el futuro o se queda atrapada en lo que ya pasó, tomar un momento para respirar, observar lo que nos rodea y recordar que Dios está con nosotros en cada instante, es una forma poderosa de reconectar con Él. Nos ayuda a recordar que no estamos solos y que Su plan se va revelando día a día, en cada paso que damos.

Es cierto que vivir el presente puede ser un desafío en una sociedad que constantemente nos empuja a pensar en el éxito futuro, en lo que aún no hemos logrado. Sin embargo, a veces, el mayor acto de fe es simplemente estar aquí, agradecer lo que tenemos hoy y confiar en que Dios está orquestando cada detalle del futuro, mientras procuramos hacer su voluntad con esfuerzo y dedicación.

Las citas bíblicas citadas en el texto fueron obtenidas de la Nueva Versión Internacional (NVI).

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
Ver más