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Sumar para un mundo nuevo

Cada 5 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Beneficencia con el objetivo de motivarnos a ayudar a los demás.

¿Qué piensas al oír la palabra beneficencia? El primer concepto que aparece en google es “Hacer el bien a las personas involucradas. La norma mínima de este principio es no hacer ningún daño. Las personas a menudo usan la beneficencia como un sinónimo de respeto por las personas o la justicia”; otros lo asocian con organismos que se dedican completamente a esta labor, desde detectar necesidades hasta conseguir los fondos para solventar esas necesidades. Pero tú, ¿qué piensas con esta palabra?

La Organización de las Naciones Unidas, designó el 5 de septiembre para conmemorar este día en honor a Teresa de Calcuta, a quien reconocen como una de las más grandes misioneras de la historia. Y, hablando de misiones, tal vez vengan nuevos conceptos a tu mente al pensar en beneficencia… Para empezar, Dios nos lo dejó plasmado en seis de los diez mandamientos, desde hacer bien a nuestros padres hasta ayudar al prójimo, que básicamente es cualquier persona a nuestro alrededor.

Años después, Jesús vino a confirmar su ley y nos resumió el decálogo en el amor a Dios y el amor al prójimo; y no sólo eso, sino que en Mateo 5:27 podemos comprobar cómo elevó al nivel del corazón la razón por la que hacemos las cosas.

¿Tú podrías sentir que eres parte de las diversas acciones de beneficencia? ¿Podrías decirlo aún sin pertenecer a una organización que se dedique a eso o sin ser misionero en un lugar lejano?

Cualquier persona que haya estudiado en la Universidad de Montemorelos, podría afirmar el énfasis hacia las misiones que se vive aquí. El compromiso no sólo es global sino también local, y es tan importante para la institución que está plasmado en el currículo de todas las carreras; por lo que todos los alumnos, durante un año entero, dedican parte de su tiempo al servicio comunitario, precisamente detectando las necesidades en los más vulnerables para ayudar a suplirlas. No importa si es recogiendo basura en las calles para que quienes pasen por ahí se sientan en un lugar más digno, limpiando la casa de un abuelito abandonado, enseñando a los niños a leer y comprender, embelleciendo una escuela, construyendo una casa a quien lo ha perdido todo, recogiendo víveres para quienes se encuentran sin nada, y hasta llevando sanidad por medio de los profesionales de la salud.

Eso es lo que se vive en la Universidad de Montemorelos, un espíritu de beneficencia continua que se plasma incluso en la misión: “…educa integralmente con un modelo educativo sustentable basado en la investigación y el servicio abnegado, que se unen a la proclamación bíblica global de la esperanza adventista de un mundo nuevo”. También se plasma en nuestros valores, los cuales están basados en el amor a Dios y al prójimo; así como en nuestro mensaje para los próximos cinco años en el que queremos que los jóvenes se comprometan a aportar, colaborar, contribuir, ayudar, dar, mejorar, asistir (y la lista puede seguir), para que toda la humanidad tenga la misma esperanza que nosotros, esa esperanza en la que Jesús hace nuevas todas las cosas, en resumen SUMAR PARA UN MUNDO NUEVO. ¿Te unes a sumar?

Este próximo 5 de septiembre, reafirma tu compromiso de sumar, completamente confiados en que la total solución para los problemas del mundo es que Jesús vuelva y nos restaure para que ya no haya “más muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor” (Apocalipsis 21:4). ¿Puedes pensar en un mundo mejor que el que Jesús nos promete?

Brenda Cerón

Autor
Directora de Comunicación Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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