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Lo que aprendí como rectora “del mañana”

Kenia Merodio cuenta su experiencia como rectora de la Universidad del Mañana 2023 y las lecciones que aprendió.

La Universidad del Mañana fue una experiencia que, sin duda, llevaré en mi corazón por siempre. Hace cuatro años, cuando estaba en segundo semestre de la carrera de Cirujano Dentista y vi a mis compañeros de quinto año participar en esta actividad, imaginé que -cuando llegara mi momento- yo podría llegar a suplir a alguno de mis maestros de las clases de fisiología, plan de tratamiento o alguna otra materia. Para ser sincera, nunca pasó por mi mente la idea de ser la coordinadora de mi carrera o directora de facultad… ¡mucho menos ser la rectora!

Aún recuerdo el día que me hablaron por teléfono para preguntarme si me gustaría ser parte de las elecciones en la posición de rectora de la Universidad del Mañana 2023; en ese momento, lo primero que pensé fue que yo no sabía nada sobre la organización de la actividad, pero dije que sí pensando que no iba a ganar. Cuando vi que los resultados salieron a mi favor, me llené de incertidumbre y tuve mucho miedo de no poder hacer un buen trabajo. Pero, pasaron las semanas y, entre más se acercaba la fecha, mi nerviosismo y emoción crecían.

Finalmente, cuando llegó el día de iniciar nuestras actividades como “directiva del mañana” yo estaba muy emocionada, pero al mismo tiempo sentía mucho estrés y miedo de que las cosas no salieran como lo habíamos planeado. Las horas y los días comenzaron a avanzar y, por supuesto, en el camino surgieron detalles y problemas que tuvimos que resolver sobre la marcha, pero eso no hizo que me desanimara. Cada día de actividad lo disfruté muchísimo.

A pesar de todas las dificultades que surgieron, fueron días que nunca voy a olvidar. Para mi, fue un gran privilegio poder ser la cabeza de la administración del mañana, pero esta cabeza necesitaba también de un cuerpo funcional y mi equipo de trabajo fue el mejor que hubiera podido pedir. Aunque yo no los seleccioné, pude disfrutar trabajar con cada uno de ellos. Fue un equipo de personas responsables, leales, trabajadores, dedicadas, de gran corazón; y me siento muy feliz de haberlos conocido y ahora poder llamarlos amigos. Sin duda, Dios los puso a mi lado porque sabía que todos juntos seríamos un gran equipo.

Se espera que la Universidad del Mañana pueda impactar a toda la comunidad universitaria, pero puedo decir -sin miedo a equivocarme- que a quien más impactó fue a mí; estoy segura que Dios quería enseñarme grandes cosas. Me llevo grandes lecciones de esta experiencia, pero no solo del fin de semana, sino de todo el proceso de planeación:

*Trabajar en equipo: Para mí, siempre ha sido difícil pedir ayuda y por eso estoy acostumbrada a querer resolver todo sola; pero aprendí que con un buen equipo de trabajo se obtienen mejores resultados.

*Tomar decisiones: Durante todo el tiempo de planeación recibí llamadas, mensajes o consultas en las que me tocaba tomar decisiones; lo cual para mí siempre ha sido complicado, pues prefiero dejar las decisiones a alguien más, pero en esta ocasión tuve que aprender a decidir por mí misma.

*Resolver imprevistos: La Universidad del Mañana también me enseñó a lidiar con problemas de último minuto. Todos planeamos actividades o programas, pero no siempre resultan como se espera. En más de una ocasión, tuvimos que solucionar detalles que se presentaron ya en la marcha y en lugar de dejar que el problema terminara con todo, trabajamos en buscar soluciones rápidas.

*Usar mis talentos: Dios nos dio a todos sus hijos diferentes talentos que podemos y debemos explorar para su honra y gloria. A lo largo de este fin de semana, vi cómo Dios estuvo con nosotros en todo momento y estoy convencida que fue Él quien dirigió cada una de las actividades que realizamos y puso a cada persona en el lugar indicado para aprovechar su talento y que todo saliera de la mejor manera.

Ahora que el estrés de la actividad pasó, puedo decir que me llevo la Universidad del Mañana como una de las mejores experiencias de mi etapa universitaria, así como nuevas amistades, habilidades que no sabía que tenía, grandes enseñanzas y sobre todo mucha confianza en Dios para todos mis planes futuros.

Kenia Merodio

Autor
Alumna de la carrera de Cirujano Dentista en la Universidad de Montemorelos.
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