``La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón´´

- Howard G. Hendricks

La educación como institución social existe desde hace muchos años. Para que te des una idea, la Universidad de Al Qarawiyyin, también conocida como Al-Karaouine o Al-Quaraouiyine, fue fundada en el año 859 y es considerada por la Unesco y por el Libro Guinness de récords mundiales como la más antigua del mundo que sigue en funcionamiento. Como adventistas tenemos como referencia la escuela más antigua: la Escuela de los Profetas, que fue establecida por Dios, a través del profeta Samuel, para proveer instrumentos que ayudaran a los padres en la obra de la educación (EGW, La Educación pág. 46).

Y es que la educación juega un papel fundamental en toda sociedad. Nelson Mandela lo expresó mejor cuando dijo, “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.

Las escuelas normalistas y de educación en general, surgieron de la necesidad de educar a toda la población en las grandes ciencias del mundo, las matemáticas, filosofía, letras, entre otras., pero hoy incluso son indispensables, según la Organización de las Naciones Unidas, para asegurar una movilidad socioeconómica ascendente y erradicar la pobreza.

Sin embargo, la educación tiene un fin de mucha más trascendencia que la sola consideración de las expectativas sociales depositadas en el docente.

Ya lo dijo la escritora Elena G. de White en uno de sus escritos más conocidos, La Educación, en el que define la verdadera educación como algo más que “la prosecución de un determinado curso de estudios. (...) Es el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales y espirituales. Prepara al estudiante para el gozo de servir en este mundo, y para un gozo superior proporcionado por un servicio más amplio en el mundo venidero”. Al considerar esta visión tanto más integral, cuán valioso es el rol de un educador.

Bajo esta filosofía, desde 1974 la Facultad de Educación de la Universidad de Montemorelos trabaja en la formación de educadores capaces de lograr este elevado propósito no solo desde un aula, sino desde la investigación, la administración, la consultoría, el emprendimiento y todas las formas de ejercicio de la educación.


Estudiar Educación en la UM


Compuesta por la Escuela Normal y la Escuela de Ciencias de la Educación, ambas avaladas por la Secretaría de Educación, es la única escuela normal adventista en México, autorizada cada año por la Secretaría de Educación Pública del estado de Nuevo León.

Desde esta casa de estudios han egresado decenas de generaciones de profesionales en Educación Preescolar, Educación Primaria, y Enseñanza del Lenguaje y la Comunicación, Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales e Inglés, que desempeñan diversas labores del área de la educación del Sistema Educativo Adventista y otras instituciones en el mundo.

Además del grado académico, los estudiantes pueden optar por una certificación en Enseñanza Musical o como Docente Bilingüe, e incluso tienen la oportunidad de realizar intercambios académicos con universidades adventistas de Estados Unidos, Inglaterra, Tailandia, El Líbano y Colombia.

Atendiendo a la necesidad de más y mejores educadores en México y el mundo, la institución pone a disposición becas específicas para quienes desean dedicarse al magisterio, que consisten en ayudas económicas que van desde un 40 a 90% del total de la enseñanza.

Conoce más de la oferta académica de la Facultad de Educación aquí, y si estás interesado en alguna de las becas disponibles llámanos al 8262630900.

Ser educador implica gran responsabilidad, es un trabajo para valientes. Si crees que tu lugar es junto a ese grupo de valientes, ponte en contacto con nosotros. Para quienes quieren inspirar un cambio en la sociedad: educar para una nueva realidad.