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Compromiso + amor al prójimo: la mayor satisfacción

El proyecto misionero que cambió su vida.

Varela dirigiendo una dinámica en la inauguración de la Iglesia de Rayones en el 2019. Fotografía por: Rayones-Acción Juvenil.
Varela dirigiendo una dinámica en la inauguración de la Iglesia de Rayones en el 2019. Fotografía por: Rayones-Acción Juvenil.

“Siempre pensamos que la gente que no conoce de Dios y que necesita escuchar el mensaje está en países de África o Asia, lo cual es cierto, pero aquí también existe una necesidad”… y con ese pensamiento Moisés Varela y un pequeño grupo de colaboradores se levantan de madrugada cada sábado para ir a compartir a Jesús a Rayones, una comunidad a casi dos horas de distancia de Montemorelos.

Esto comenzó hace unos nueve años, era un viernes de noche de 2013, cuando Moisés, que cursaba su penúltimo año de la carrera en Diseño de Comunicación Visual en la Universidad de Montemorelos, se encontraba en la sala del dormitorio donde vivía, escuchando la transmisión del Festival de Misiones que se celebraba ese fin de semana en la Universidad. Le tocó el turno de participar a la familia Julián Neri y mientras contaban su testimonio invitaron a los jóvenes a involucrarse en el proyecto que se realizaba en Rayones, Nuevo León. Después de pensarlo un poco, él y otros dos jóvenes decidieron unirse a la misión.

“Yo estaba pasando por problemas personales espirituales, y recuerdo que tenía interés de apoyar, pero no estaba tan comprometido. Sin embargo al tomar la decisión de ir, descubrimos que Dios tenía grandes planes para nosotros”, comenta Varela.

Así era el lugar de Rayones dónde iniciaron con el ministerio los misioneros de Montemorelos. Fotografía por: Rayones-Acción Juvenil.
Así era el lugar de Rayones dónde iniciaron con el ministerio los misioneros de Montemorelos. Fotografía por: Rayones-Acción Juvenil.

Tenía poco más de tres años que la familia Julián Neri había comenzado con el proyecto de llevar el evangelio a este lugar. Al graduar su hija de la Escuela Normal realizó sus prácticas en la comunidad de Rayones, pero al no encontrarse con una iglesia a la que asistir cada sábado, decidió crear un propio proyecto, e invitaba a niños a asistir a su casa y realizar diversas actividades.

Junto a los estudiantes que se apuntaron para apoyar en el 2013, entre esos Moisés, la familia preparaba cursos infantiles de higiene, salud, escritura, estudios bíblicos y prevención de la violencia.

Con el tiempo ya no eran sólo niños, sino que se logró reunir a una congregación mayor y se comenzó a rentar una casa en la cabecera municipal. Además, se comenzaron a realizar ventas y a recaudar donativos para tener un lugar propio, y en el 2019 se logró comprar un terreno y se construyó una iglesia, la primera filial del ejido.

“La actividad misionera en Rayones es difícil, ya que la gente está acostumbrada al asistencialismo, por lo que eso no los motiva a querer conocer más de Dios. En cambio, tener una relación y convivencia con ellos es lo que realmente toca sus corazones, por lo que después del culto nos quedamos a comer, dialogar, escuchar sus anécdotas, intereses, historias, e incluso quejas, y entonces luego los visitamos y hacemos actividades de integración con ellos” comentó Varela.

Grupo de jóvenes misioneros de Montemorelos junto a visitas y miembros de la iglesia de Rayones, celebrando el bautismo de Irais Velázquez (desde la izquierda, segunda persona en la fila de abajo). Fotografía por: Rayones-Acción Juvenil.
Grupo de jóvenes misioneros de Montemorelos junto a visitas y miembros de la iglesia de Rayones, celebrando el bautismo de Irais Velázquez (desde la izquierda, segunda persona en la fila de abajo). Fotografía por: Rayones-Acción Juvenil.

A lo largo de los años, los estudiantes de la Universidad de Montemorelos han podido involucrarse en dicha actividad, yendo cada sábado a dirigir los programas, incluso el ministerio JAM ha participado llevando diversas brigadas al lugar. Sin embargo el grupo que permanece consta de 8 a 10 personas.

“No es fácil levantarse cada sábado y, en vez de maquillarte o prepararte para sentarte en una iglesia con clima y con amigos con quien convivir, tener que levantarte más temprano para hacerte un lonche, abrigarte si hace frío o preparar un cambio de ropa si hace calor, sentarte en un carro por una hora y media, para llegar a una iglesia donde tú eres el sermón y además tienes que ayudar a hacer otras cosas. No obstante, el compromiso con la misión y amor al prójimo es la mayor satisfacción que se puede recibir”, comentó Varela.

Uno de los retos más grandes que actualmente enfrenta el ministerio es la falta de vehículos para transportarse, ya que no se tiene el apoyo específico de alguna iglesia. A veces se reciben donaciones para el combustible, pero al no tenerse ninguno asignado, se usan los vehículos particulares de los participantes del ministerio.

El aumento de contagios debido a la pandemia por el Covid-19 y algunos otros factores externos han impedido la continuación del ministerio por el último par de meses, sin embargo se están llevando a cabo los preparativos para en cuanto sea posible, retomar las actividades.

“Siempre pensamos que la gente que no conoce de Dios y que necesita escuchar el mensaje está en países de África o Asia, lo cual es cierto, pero aquí también existe una necesidad. Con sólo salir de Montemorelos y mirar alrededor, encontramos muchas comunidades que no tienen un lugar donde reunirse, donde no hay personas que les compartan un mensaje de esperanza, amor y salvación”.

Moisés Varela es docente en la carrera de Diseño de Comunicación Visual. Si quieres conocer más de este ministerio puedes seguir su página de Facebook: Rayones Ministerio.

Lili Pimentel

Autor
Egresada de Comunicación y Medios por la Universidad de Montemorelos.
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