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Entre números y versículos

Zabdiel fue a Guinea Ecuatorial con el propósito de servir como capellán en el colegio adventista y terminó sirviendo en áreas muy distintas.

Ahí se encontraba, detrás de una computadora haciendo procesos contables un estudiante de Teología…Meses atrás, siendo que no tenía ningún conocimiento sobre contabilidad, Zabdiel Brígido jamás hubiese imaginado que apoyaría a la misión en África de esta manera, pero sí tenía en claro su propósito: ser un instrumento de bendición en cualquier área.

Algunos afirman sentir un llamado especial para la misión, otros pasan por circunstancias específicas que los convencen de tomar la decisión de dedicar cierto tiempo de sus vidas al servicio voluntario; en el caso de Zabdiel, fueron tres factores los que influyeron en su decisión: su carrera, el servicio misionero activo de sus padres y el festival de misiones que cada año organiza la UM.

Tras aplicar en varios llamados y tener un par de entrevistas, Zabdiel fue contactado para ir como capellán y maestro de Biblia al Colegio Adventista de Malabo, actualmente llamado Colegio Adventista Ricardo Bull, en memoria de uno de los pioneros adventistas. Esta escuela se encuentra en Guinea Ecuatorial, país de África Central caracterizado por ser el único país africano donde el español es lengua oficial.

Fue así como a tan sólo un semestre de graduarse, Zabdiel decidió pausar sus estudios universitarios para dedicar un año al servicio misionero. Después de realizar los trámites correspondientes, aterrizó en tierras africanas en febrero de 2020.

Facebook de la misión: Adventistas Guinea Ecuatorial.

Ya ejerciendo como voluntario, una de las actividades que más disfrutaba Zabdiel, era el llamado “desayuno espiritual”, el cual consistía en una pequeña cápsula tipo matutina de cuatro minutos que daba al comenzar la formación inicial diaria; “era algo súper breve, y como en ese país la economía no es muy elevada, no habían muchos materiales, por lo que con sólo papel y tijeras, me las ingeniaba para hacer tarjetitas, cadenitas de oración y otras actividades para hacer más dinámico ese momento”, explicó Brígido.

Durante el día, además de impartir las clases de Biblia y visitar a los estudiantes en sus aulas, Zabdiel atendía en su oficina a algunos alumnos que se acercaban con preguntas bíblicas e incluso con temas personales, ya que, a pesar de no ser psicólogo, era visto como una figura de apoyo moral y de soporte. “A veces se acercaban para preguntarme porqué en sus familias o a sus amigos les ocurrían ciertas cosas, algunos eran casos muy graves, situaciones que no esperas encontrarte, pero esa era la oportunidad de hacer un impacto en sus vidas”, compartió Brígido.

Todo parecía marchar normal, pero a tan sólo un poco más de un mes de haber llegado, en marzo de 2020 se desató la pandemia por Covid-19. “Fue una situación bastante difícil, porque en un país en vías de desarrollo, no hay internet para comunicarse, no hay clases en línea y tampoco tienes la posibilidad de llamarle a todos tus alumnos como te gustaría, porque resulta bastante caro”, explicó Brígido.

Durante el tiempo de contingencia, algunos maestros llegaban al colegio de manera cuidadosa, con la finalidad de realizar algunos trabajos; es así como Zabdiel comenzó a encargarse de los devocionales entre el personal, sin embargo, al ya no tener clases a su cargo, sentía el deseo de ayudar en algo más.

El Colegio, entre su turno matutino y vespertino, tiene alrededor de 2,400 estudiantes, sin embargo, sólo cuenta con tres personas en el departamento de contabilidad: el cajero, la contadora y un auxiliar. Al percibir esta necesidad, a pesar de no ser contador, Zabdiel decidió ofrecerse para ayudar en el departamento.

Fue así como empezó a apoyar en el área contable. Comenzó con tareas secillas como el respaldo de la información de los recibos de pago de los alumnos, etc., pero al ver que la ayuda de Zabdiel era buena, la contadora decidió capacitarlo en el sistema contable institucional para que pudiera involucrarse con el procesamiento de datos. “Me enseñó términos como entrada, salida, crédito, débito, balance y muchas otras cosas, y a pesar de no ser contador, ponía mi mayor esfuerzo para poder ayudar”, compartió Brígido.

Al mismo tiempo, los fines de semana comenzó a apoyar a una iglesia local, principalmente con los jóvenes, y dada su experiencia previa como director del Ministerio Juvenil Doulos en la UM, decidió reactivar un club de Guías Mayores y Conquistadores en esa iglesia, la cual llevaba más de quince años sin tener un club. A través de donativos, se logró mandar material, pañoletas, tubos y más artículos de clubes desde Montemorelos hasta Guinea Ecuatorial.

Durante cinco meses Zabdiel estuvo apoyando en el departamento de contabilidad, dirigiendo los devocionales del personal, apoyando a la iglesia local y haciendo visitas esporádicas a los alumnos en sus hogares. Pero finalmente la escuela abrió sus puertas nuevamente, y por lo que los últimos dos meses de su servicio volvió a sus actividades iniciales.

“Yo sólo iba con el enfoque de apoyar como pastor, pero al final de cuentas fue una experiencia misionera entre números y versículos”, comentó Brígido.

Su estancia como misionero no fue del todo sencilla, tuvo que enfrentar limitaciones económicas e incluso enfermedades, tiempo en el cual se mantuvo en oración y fe en Dios, ya que el acceso a los hospitales requería un largo proceso.

Finalmente en enero de 2020 regresó a México, donde cursó su último semestre de la licenciatura, apoyó como voluntario en la iglesia y en los clubes, para finalmente graduarse en mayo de 2021.

Actualmente Zabdiel labora como pastor asistente en dos iglesias de Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos. Ahí realiza diversas actividades como planeaciones, predicaciones, visitaciones, clubes e incluso supervisa los planes de construcción de nuevos departamentos para la iglesia. Y a pesar de enfocarse en actividades afines al pastorado, ahora está dispuesto a aprender y a colaborar para que, ya sea mediante versículos, números o cualquier otra área, pueda siga plantando semillas de fe.

Lili Pimentel

Autor
Egresada de Comunicación y Medios por la Universidad de Montemorelos.
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