Misionera por siempre
Arely experimentó el mejor sentimiento de su vida al aceptar servir como odontóloga en Angola.
La viudez para las mujeres en países como Angola, resulta ser una desgracia. El rechazo familiar, el despojo de lo poco que sus maridos les dejaron (si es una afortunada primera esposa), y pasar a ser madre soltera en una economía nada favorecida, es la realidad de la mayoría de las angoleñas. Lamentablemente el covid-19 dejó a muchas mujeres del país africano en esa desdichada situación.
Arely Santos, egresada de Odontología de la Universidad de Montemorelos, ya había estado en Angola como voluntaria misionera en el Centro Médico Adventista do Huambo, en Huambo, del 2019 a 2020. Sin embargo, el avance de la pandemia y otras variantes dejaron al Centro sin personal odontológico, así que invitaron a Arely a regresar.
A su regreso en marzo de 2021, Arely notó la necesidad económica de las madres solteras y viudas, así que buscó la forma de ayudarlas a buscar independencia para salir adelante. Así nació el emprendimiento de venta de Broas, un pan tradicional del país sudafricano elaborado a base de maíz. Arely invertía el dinero para la producción de los panes, y las ocho mujeres que se unieron al proyecto, se encargaron de venderlo. Arely ayudó a estas mujeres con cierta independencia económica, pero lo más valioso, es que esto abrió las puertas para darles a conocer a Jesús, y al poco tiempo, empezaron el estudio de la Biblia.
Un sábado, antes de entrar a la iglesia, Arely se encontró a una mujer que se notaba enferma, al acercarse más, notó que uno de sus pies emanaba un olor nauseabundo. Arely se compadeció tanto que la invitó con amor a entrar junto con ella a la iglesia… Este encuentro se hizo semanal, Arely empezó a regarle vestidos y juntas iban a la iglesia.
“Para mí vale mucho más convivir con la persona que darle un litro de aceite o un kilo de arroz. Aquella señora no estaba acostumbrada a recibir cariño, por lo que al conocerla me brindó su amor y yo, a través del método de Cristo, pude darle a conocer de Jesús”.
Durante sus dos años de servicio en Angola, Arely participó en brigadas médicas, llevó a cabo su aporte en el Centro Médico, apoyó la construcción de una iglesia, y dio a conocer sobre Jesús de diferentes formas, incluso cociendo pan y dando amor.
“No hay nada mejor que servir a Cristo… no he experimentado otro sentimiento que se asemeje a eso”, expresa con alegría Arely, quien ha decidido ser misionera el resto de su vida.
Con información de Lili Pimentel, egresada de la carrera de Comunicación y Medios.






