¿Sigues soñando con transformar vidas?
La historia de Sara Reyes puede ayudarte a creer en la misión a través de la educación.
En el corazón de la carrera de educación reside una misión poderosa, una misión que se construye paso a paso y se expande con el tiempo. Sara Reyes, maestra de inglés y egresada de la Universidad de Montemorelos (UM), ha experimentado en carne propia los profundos beneficios de ser una misionera a través de la enseñanza.
Sara, mexicana de nacimiento, ha descubierto que la educación puede ser un vehículo poderoso para la misión. “Hablar de misión a través de la educación trasciende el tiempo”, afirma. Esta convicción la impulsó a emprender largas jornadas misioneras en lugares como Camboya y el Norte de África, donde abrazó su vocación como maestra con pasión y compromiso.
Sus inicios no fueron precisos, sabía que deseaba ser una misionera, pero la ruta no estaba clara. Tras finalizar la preparatoria, Sara buscó oportunidades a través de Adventists Volunteers y One Thousand Missionary Movement, sin embargo, debido a su juventud y a ciertos requisitos que aún no cumplía, su sueño se quedó en espera.
Llegó a la UM en agosto de 2015 para comenzar la Licenciatura en Enseñanza del Inglés. Sara confiesa: “La educación no estaba en mi lista de opciones, pero si Dios me guió aquí, seguramente tenía un propósito para mí”.
Las puertas que se abrieron en la UM marcaron un giro. Un intercambio académico en Tailandia en 2018 fue el motor para lo que vendría después. Al completar el semestre de intercambio, en lugar de regresar a México para terminar sus estudios, Sara aplicó nuevamente y se unió al programa One Thousand Missionary Movement.
Así, en diciembre de 2018 llegó a Filipinas. Tras un período de entrenamiento misionero, donde puso en práctica su vocación al impartir clases de inglés a otros misioneros, fue enviada a la Takeo Adventist School en Camboya. Allí, experimentó el poder de la educación en un contexto misionero, brindando conocimiento a niños de escasos recursos y compartiendo valores fundamentales.
La misión evolucionó a medida que las necesidades se presentaban. Además de su rol docente, Sara organizó salidas comunitarias y actividades bíblicas. No solo estaba impartiendo conocimientos, sino también construyendo relaciones significativas y compartiendo esperanza.
Después de extender su estadía debido a las crecientes necesidades, regresó a México en 2021 para finalmente obtener su título. Sin embargo, la misión estaba lejos de concluir. Una oportunidad en el Norte de África se presentó, y Sara se embarcó en un nuevo capítulo para establecer una escuela de idiomas y enseñar inglés.
“Oro por mis estudiantes”, dice Sara, porque entiende el valor profundo de influir en incluso una sola vida. En junio de 2022, emprendió un viaje hacia el norte de África, comprometida a dedicar tiempo y energía a la educación como forma de evangelismo.
La misión de Sara destaca la convicción de que la educación, aunque sea un camino lento, es un medio poderoso para transformar vidas. Cada clase, cada conexión y cada lección comparten un mensaje de esperanza y oportunidad. Con tres años por delante, Sara sabe que este es solo el comienzo de un viaje que tendrá un impacto eterno.
Fuente: Sara Reyes, reportera de campo: Lili Pimentel, editora: Brenda Cerón.






