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A pesar de las pruebas II

Rosa Chávez, egresada de la Escuela Normal “Profra. Carmen A. de Rodríguez”; comparte algunas de sus experiencias como misionera y su decisión de servir a Dios a través de este ministerio. Fotografía por: Rosa Chávez.
Rosa Chávez, egresada de la Escuela Normal “Profra. Carmen A. de Rodríguez”; comparte algunas de sus experiencias como misionera y su decisión de servir a Dios a través de este ministerio. Fotografía por: Rosa Chávez.

Las pruebas que he pasado reafirman cada vez más la decisión que tomé de llevar una vida como misionera”… Rosita sirvió como voluntaria misionera en Bolivia por dos años y medios, durante los cuales vivió experiencias hermosas pero también otras bastante desafiantes en las que incluso se vio al borde de la muerte.

Eso te lo contamos en la primera parte de la historia de Rosita. Leelo aquí.

Sin embargo, convencida de que su misión era servir a Dios mientras tuviera vida, Rosita decidió viajar a Belice donde se capacitó en evangelismo, idiomas e hizo una especialidad en enfermería.

Luego de eso, Rosita tuvo otras experiencias misioneras hasta que llegó a un instituto de formación de misioneros en Colombia. Ahí tomó un curso avanzado de misiones, dio clases a otros misioneros y además apoyó como preceptora del dormitorio de chicas.

 Rosita dando clases a niños y niñas en Proamar, cuenta que aparte ofrece refuerzo en las materias de matemáticas y lenguaje, así como también les enseña recetas de comidas vegetaría para que los alumnos puedan prepararlas en sus hogares. y Fotografía por: Rosa Chávez.
 Rosita dando clases a niños y niñas en Proamar, cuenta que aparte ofrece refuerzo en las materias de matemáticas y lenguaje, así como también les enseña recetas de comidas vegetaría para que los alumnos puedan prepararlas en sus hogares. y Fotografía por: Rosa Chávez.

Aunque Rosita está lista para servir a Dios donde la envíe, su pasión son los niños. ¡Pues por eso estudió educación preescolar! Así que cuando el instituto en el que trabajaba creó una escuela para niños con escasos recursos y pocas posibilidades de acceder a una educación, Rosita fue la primera en aceptar la invitación para trabajar en la educación de esas pequeñas mentes y corazones, enseñándoles de Jesús.

“Para tomar la decisión me puse en oración y el Señor me contestó a través de la Biblia. Me encontraba leyendo el libro de Reyes, el cual habla mucho acerca de Silo, la escuela de los profetas, fue ahí donde sentí que el Señor me confirmaba que debía ir”.

Rosita decidió quedarse y apoyar a decenas de niños a los que les da clases, y demás ha trabajado en otros lugares de Colombia capacitando misioneros que van a diferentes partes del mundo a compartir el evangelio. 

“... y sí, hay pruebas y dificultades, pero a pesar de ellas, estoy aquí por la gracia de Dios”.

Según datos publicados por la Unicef, en 2018, uno de cada cinco niños no asiste a la escuela. Como Rosita, hoy, cientos de misioneros voluntarios apoyan para que estos niños puedan acceder a una educación, y sobre todo que conozcan el mensaje de Dios.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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