¿En qué más puedo ayudar?
La historia de Aideé Jiménez como misionera en España.
Un testimonio para llevar a otros al bautismo, una maestra para educar en valores a los niños y una ayuda para los ucranianos que huían de la guerra, fueron las formas en las que Dios utilizó a Aideé Jiménez, egresada de Educación Preescolar por la Universidad de Montemorelos (UM), quien dedicó un año de servicio al señor a través del trabajo misionero en España.
Siempre quiso ser misionera en cualquier área en la que existiera necesidad y en cualquier lugar al que Dios le llamara. Desde 2013 comenzó con el ministerio del colportaje, se involucró en el Ministerio Juvenil durante su etapa universitaria, donde participó de supermisiones en Guanajuato, Querétaro y Durango, ayudando en la construcción de iglesias, testificación mediante la literatura, dirección de cultos e impactos de servicio a la comunidad.
“Esos acercamientos valen muchísimo la pena porque te hacen querer seguir haciéndolo, te das cuenta de que un fin de semana no te alcanza para hacer todo lo que quieres hacer”. Con ese sentimiento decidió comenzar el proceso para irse de misionera.
El 26 de septiembre de 2021 llegó al Campus Adventista de Sagunto, España, para ayudar como asistente de la preceptora y además estudiar un diplomado en Misiología Bíblica Adventista. “De esta forma no sólo ayudaba como voluntaria, sino que continuaba en mi preparación para ser un mejor instrumento de Dios”.
Además de cumplir sus actividades diarias, como ayudar en la limpieza del dormitorio, estar al pendiente de las señoritas y atender la oficina, Aideé buscó apoyar en todas las áreas posibles: sirvió desayunos en el comedor, se involucró en la organización de los eventos del campus, como las actividades del fin de semestre y las celebraciones especiales.
La iglesia de Instituto, en la que Aideé participaba activamente con el grupo encargado de dirigir las alabanzas, colaboró con ADRA para acoger a ucranianos que huían de la guerra. Decidida a no dejar pasar la oportunidad de servir, empezó a impartir clases de español para ayudarlos a aprender el idioma y la cultura.
En febrero de 2022, fue invitada a impartir talleres socio emocionales a niños de temprana edad, para que aprendieran a distinguir sus sentimientos. “Esta fue una oportunidad en la que sentí que a través de mi licenciatura estaba siendo un instrumento de bendición, en la misión aprendes que sin importar la profesión, Dios tiene un llamado para ti”.
Cada día buscaba ser un reflejo de Cristo, estudiando con otras jóvenes la Biblia, aconsejándolas y ayudando en cualquier situación que tuvieran. Este objetivo tuvo resultados, pues una de ellas, al tomar la decisión de bautizarse exclamó “las voluntarias me inspiraron a hacerlo”.
“La forma en cómo nos comportamos y vivimos como cristianos, debe ser una inspiración para todos aquellos que nos rodean, debe crear en ellos un deseo de vivirlo también”.
En junio de 2022 Aideé volvió a México, para estudiar una maestría y prepararse mejor para servir nuevamente como misionera en cualquier país del mundo.
“Todos deberían ser misioneros por los menos una vez en la vida, aprendes a conocerte mejor, creas amistades para toda la vida y experimentas ser un instrumento de Dios; es una decisión que te cambia para siempre”.






