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El poder invisible del mentor

Una preocupación y guía para nuestro desarrollo integral.

Fotografía por: Comunicación Institucional / Issac Corral.
Fotografía por: Comunicación Institucional / Issac Corral.

Pensé que entraría a la oficina de mi mentor para hablar de exámenes y tareas pendientes, pero lo que encontré fue un refugio emocional en medio del estrés académico. Esa tarde, las ecuaciones y los plazos dejaron de ser el foco; lo importante era yo, mi bienestar.

Mi mentor, el Profe Tomás Cahuich, no se limitó a ser un libro abierto de conocimientos y experiencias. Se convirtió en una brújula cuando me sentía perdida, un oído atento en mis momentos de duda. Me hizo entender que un mentor no solo comparte sabiduría académica, también te ofrece una mano amiga en tu camino personal.

En más de una ocasión, mi mentor me rescató de decisiones apresuradas que podrían haber torcido mi rumbo académico. En lugar de encontrarme con una pared, hallé un conjunto de posibilidades y soluciones. El Profe Cahuich, abría su puerta y también un abanico de oportunidades: desde pasantías y proyectos de investigación hasta consejos para enfrentar los retos cotidianos.

La relación con un mentor trasciende los límites del aula, más aún dentro de nuestra familia adventista. Para mi mentor, mi salvación espiritual y mi crecimiento integral forman parte de su misión como mentor. Siempre se esfuerza en reflejar un carácter parecido al de Jesús, no solo para ser un buen profesor, sino para inspirarme a seguir ese mismo camino.

Fotografía por: Comunicación Institucional / Daniel Rivera.
Fotografía por: Comunicación Institucional / Daniel Rivera.

No puedo negar que la mentoría ha marcado un antes y un después en mi vida universitaria. Va más allá de los libros y las calificaciones; es una herramienta de transformación personal y espiritual. Y así como el Profe Cahuich, ha sido mi faro, estoy segura de que cada uno de nosotros tiene un mentor esperando para iluminar su camino.

Porque, como bien dice la enseñanza adventista, la educación abarca el ser completo y nos prepara tanto para este mundo como para el siguiente. No pierdas tiempo, busca a tu mentor. No solo te cambiará tu experiencia universitaria, también la vida.

“La verdadera educación significa más que la prosecución de un determinado curso de estudio. Significa más que una preparación para la vida actual. Abarca todo el ser, y todo el período de la existencia accesible al hombre. Es el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales y espirituales. Prepara al estudiante para el gozo de servir en este mundo, y para un gozo superior proporcionado por un servicio más amplio en el mundo venidero”. ED 13.1

Escrito por: Abigail Flores, futura mentora y maestra de Matemáticas, editora: Brenda Cerón.