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Educar para siempre: la misión que no termina

El 15 de mayo celebramos a quienes enseñan con propósito eterno, en medio de retos, vocación y esperanza transformadora.

Alumnas y docentes de la Escuela Normal “Profa. Carmen A. de Rodríguez”, de la Universidad de Montemorelos. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Dania Gutiérrez.
Alumnas y docentes de la Escuela Normal “Profa. Carmen A. de Rodríguez”, de la Universidad de Montemorelos. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Dania Gutiérrez.

Cada 15 de mayo es una fecha significativa en México, dedicada a reconocer y honrar la labor de quienes desempeñan la noble tarea de educar. Esta conmemoración tiene sus raíces en 1917, cuando los diputados Benito Ramírez y Enrique Viesca presentaron una iniciativa en el Congreso Constituyente para establecer un día en honor a los maestros. La propuesta fue respaldada por el presidente Venustiano Carranza, y el decreto fue publicado el 3 de diciembre de 1917. Así, el 15 de mayo de 1918 se celebró por primera vez el Día del Maestro en el país.

La elección del 15 de mayo no fue arbitraria. Esta fecha coincide con dos eventos históricos: la Toma de Querétaro en 1867, que marcó el fin del Segundo Imperio Mexicano y el restablecimiento de la República.

Desafíos actuales para la profesión docente

En pleno 2025, hablar del docente es reconocer una profesión que enfrenta múltiples desafíos. La Internacional de la Educación (IE) ha realizado estudios sobre el reconocimiento de la función esencial del docente en la sociedad, y entre los principales hallazgos destacan:

  1. Escasez del profesorado: Especialmente en secundaria, educación especial y áreas como matemáticas y ciencias. Los factores incluyen bajos salarios, exceso de trabajo y falta de oportunidades de crecimiento profesional.
  2. Obstáculos al diálogo social y derechos del docente: La comunidad educativa enfrenta barreras legales y prácticas que limitan su libertad de expresión y organización, afectando su capacidad para influir en asuntos profesionales como la equidad y el desarrollo profesional.
  3. Bajo estatus profesional: En muchos contextos, los docentes son infravalorados en comparación con otros profesionales. La imagen negativa transmitida por los medios y las condiciones laborales inconsistentes contribuyen a esta situación.
  4. Condiciones laborales difíciles y problemas de bienestar: A nivel global, los docentes enfrentan excesiva carga de trabajo, grupos de clases de gran tamaño y problemas de salud mental. Las autoridades a menudo no abordan estas preocupaciones, lo que afecta negativamente su experiencia laboral.
  5. Recursos insuficientes para garantizar el derecho a la educación: Existen déficits significativos en la distribución de recursos y el compromiso político, lo que impide el pleno ejercicio del derecho a la educación.
Alumnas y docentes de la Escuela Normal “Profa. Carmen A. de Rodríguez”, de la Universidad de Montemorelos. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Dania Gutiérrez.
Alumnas y docentes de la Escuela Normal “Profa. Carmen A. de Rodríguez”, de la Universidad de Montemorelos. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Dania Gutiérrez.

¿Qué necesitan los maestros?

La respuesta no es sencilla, pero algunos aspectos clave incluyen:

  • Mejores salarios y protección social
  • Capacitación profesional y empoderamiento
  • Menos alumnos por salón y reducción de carga administrativa
  • Potenciación de su estatus y mejora en la supervisión

La Escuela Normal Montemorelos: un modelo de formación docente

La Escuela Normal Montemorelos de la Universidad de Montemorelos, cuyo nombre es “Profa. Carmen A. de Rodríguez”, en honor a su fundadora, es la única institución adventista en México que forma profesionales con una sólida cosmovisión bíblica y comprometidos con la mejora del estatus de la profesión docente. Estos educadores no solo buscan corregir la situación actual, sino también sentar las bases para la transformación del sistema educativo adventista a nivel mundial. Este sistema equitativo ofrece experiencias de aprendizaje relevantes que fomentan el pensamiento crítico y el conocimiento real, preparando a los estudiantes para enfrentar un futuro complejo caracterizado por avances tecnológicos, cambios económicos y retos globales como el cambio climático y la desigualdad social.

Los egresados de la Escuela Normal Montemorelos tienen como primera opción prestar sus servicios docentes en las instituciones del Sistema Educativo Adventista en México, pero pueden también vivir la experiencia de servir en las misiones en más de 9 mil 800 instituciones educativas que operan en más de 100 países, de las cuales 9 mil 690 escuelas son de educación básica. ¡Vaya desafío!

Alumnas y docentes de la Escuela Normal “Profa. Carmen A. de Rodríguez”, de la Universidad de Montemorelos. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Dania Gutiérrez.
Alumnas y docentes de la Escuela Normal “Profa. Carmen A. de Rodríguez”, de la Universidad de Montemorelos. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Dania Gutiérrez.

Como señala la escritora adventista Elena G de White: “El fin último de la educación en esta tierra es la salvación y la vida eterna, pero en la eternidad el aprendizaje continuará; este mundo no es sino una escuela preparatoria para la escuela del más allá. Mientras dure el tiempo, necesitaremos escuelas, siempre se necesitará educación.” (Consejos para los Maestros pág. 401)

¡Qué gema tan inspiradora! El aprendizaje continuará mientras dure el tiempo. ¿Qué mayor legado que formar vidas con la mirada puesta en la eternidad? Ese es el llamado de quienes educan con fe, visión y esperanza.

Para escribir este blog, el autor consultó las siguientes fuentes:

Jaime Bejarano

Autor
Coordinador de la Lic. en Educación Primaria y Preescolar en la Facultad de Educación de la Universidad de Montemorelos.
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