De consultorio dental a centro médico adventista en Angola
Egresados de la Universidad de Montemorelos participaron en la transformación de una obra de salud en Luanda con atención médica, formación de personal y alcance comunitario.
Por varios años la labor de Maydi Díaz y Miguel O. Rodríguez en Angola ha sido un testimonio constante de servicio a través de la salud y del compromiso misionero de los egresados de la Universidad de Montemorelos (UM).
Hoy, su historia suma nuevos capítulos y nos cuentan uno de ellos.
Después de casi una década sirviendo en Angola, nuestros egresados regresaron a México donde Maydi se integró al área académica de la Escuela de Enfermería de la UM, mientras Miguel realizaba una maestría en Prostodoncia en la Universidad Autónoma de Nuevo León y una Maestría en Finanzas en la UM. Esta etapa que duró tres años fue la base que preparó el camino para lo que vendría después.

Atendiendo la salud bucal, desnutrición y evangelismo en Angola — parte I | Conéctate UM
Miguel Obed Rodríguez, cirujano dentista, y Maydi Diaz, enfermera, una pareja que decidió servir a Dios en un país africano más allá de su profesión.
A inicios de 2024, respondieron nuevamente al llamado para servir fuera de su país natal.
Ese llamado los llevó nuevamente a Angola, esta vez a la ciudad de Luanda, donde participaron en el desarrollo de un proyecto que transformaría por completo el alcance de la obra de salud en esa región.
Lo que encontraron al llegar era una base con potencial, “una hermosa estructura de dos niveles” pero limitada en servicios.
“Desde nuestra llegada, fuimos testigos de la providencia de Dios. La infraestructura había sido restaurada gracias a una donación gubernamental y al apoyo de Adventist Health International, sentando así las bases para el crecimiento de un centro de salud integral”.
Con el paso de los meses, ese espacio comenzó a expandirse tanto en capacidad como en impacto.
“Cuando llegamos, la obra consistía en un consultorio dental; sin embargo, tuvimos el privilegio de participar en su transformación y elevación a la categoría de Centro Médico con múltiples áreas de atención, transformando el lugar en un verdadero centro de servicio a la comunidad”.

Atendiendo la salud bucal, desnutrición y evangelismo en Angola — parte II | Conéctate UM
Durante su estancia de nueve años como familia misionera, Maydi y Obed Rodríguez vivieron increíbles experiencias y milagros.
Gracias al trabajo conjunto de Iglesia Adventista del Séptimo Día a través de las oficinas sede, sus líderes en la División de África Meridional y el Océano Índico, de la iglesia en el noreste del país africano, y del Adventist Health International, este proyecto experimentó un crecimiento significativo hasta llegar a ser el Centro Médico Adventista Vida Saludable.
El lugar pasó de ofrecer servicios limitados a brindar atención integral a la comunidad, incorporando áreas como laboratorio dental completamente equipado —incluyendo prótesis fija y removible, estética dental, ortodoncia y férulas—, fisioterapia, masoterapia –electroterapia, terapia infrarroja y masajes terapéuticos–, enfermería, medicina general, diversas especialidades médicas como otorrinolaringología, así como servicios de oftalmología, optometría, psicología y nutrición.
Además del crecimiento en infraestructura, “uno de los enfoques principales fue la formación de un equipo comprometido con una misma visión y misión: servir con excelencia, compasión y propósito. Antes de nuestra salida, ya se habían iniciado planes para la implementación de un laboratorio clínico, ampliando aún más el alcance de los servicios”.
Los misioneros relatan que un gran desafío fue el de adquirir equipamiento y la formación de recursos humanos. Sin embargo, “Dios proveyó fielmente. Se logró capacitar personal en distintas áreas, incluyendo laboratorio dental, enfermería, asistencia dental y fisioterapia. Además, profesionales locales, junto con el apoyo internacional de médicos cubanos y una especialista colombiana en oftalmología, fortalecieron significativamente el equipo de trabajo”.
En paralelo a este gran trabajo de desarrollo, el impacto se extendió a la comunidad de la capital y provincias cercanas. “Durante casi dos años promovimos la salud integral a través de semanas de oración, brigadas médicas de tres días y congresos de salud en Luanda”.
Una de las más destacadas tuvo lugar en el municipio de Pungo Andongo, en colaboración con el gobierno de la provincia de Malanje. En esta jornada se ofrecieron servicios de pediatría, medicina general, odontología, prótesis, análisis clínicos, pruebas rápidas de malaria y entrega gratuita de medicamentos. Además, se promovió la educación en salud, especialmente en higiene bucal.
“Más de dos mil personas fueron beneficiadas en esta jornada, la cual tuvo gran impacto e incluso fue reconocida a nivel nacional”.
Estas iniciativas permitieron atender a miles de personas y posicionar la obra de salud como un puente de servicio y esperanza.
Así, Angola volvió a convertirse en un capítulo clave en la historia de esta familia misionera…
“Angola se ha convertido en un lugar especial para nuestra familia. Hemos sido testigos del amor de Dios obrando en este país. Guardamos en nuestro corazón cada experiencia y oramos para que la obra de salud continúe creciendo y llevando esperanza a muchas vidas”.
Esta historia no termina aquí. Lo que comenzó en Luanda pronto dió paso a un nuevo llamado, llevando su misión a un territorio diferente, con nuevos desafíos y oportunidades para servir.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






