Yenis encuentra su camino en el colportaje
Una joven transformada por el servicio y la fe.
"Dios me llevó a lo que realmente importa… a orar por las familias", dice con seguridad Yenis Leidy García, una joven que ha encontrado en el colportaje no solo una forma de financiar su carrera en Psicología Clínica, sino un renovado propósito de vida. Originaria de Veracruz, Yenis ha estado ligada a la fe adventista desde su nacimiento gracias a la influencia de sus padres. Desde su infancia, sus valores y creencias han sido el motor que la ha impulsado a buscar maneras de servir a los demás.

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El colportaje como herramienta de crecimiento e impulso para estudiar Psicología Clínica.
La travesía que la trajo hasta la Universidad de Montemorelos (UM) comenzó en un festival de jóvenes donde, por curiosidad, ella se acercó al stand de la Universidad para conocer más sobre ella. Lo que parecía un simple interés se convirtió en una decisión que transformaría su vida. Fue allí donde la invitaron a unirse al Proyecto Monterrey, una experiencia de colportaje que, aunque inicialmente desconocida para ella, pronto se convirtió en un viaje de autodescubrimiento. “Llegué al Proyecto Monterrey con muchas dudas, pero Dios me estaba guiando”.
Yenis relata que, desde su primer día en el proyecto, su perspectiva cambió radicalmente. Las madrugadas en la casa EmprendUM, donde sus compañeras se reunían a orar, la impactaron profundamente. “Me di cuenta de que quería ser como ellas”, dijo sonrientemente. Este ambiente de fe y compañerismo la llevó a aprender sobre las técnicas de venta, pero más allá de eso, a entender el verdadero significado de su misión: conectar con las personas y ser un instrumento de esperanza.

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Karen y Brandon decidieron reinvertir todo lo que habían ganado en libros, y con fe superaron sus metas en tiempo récord.
Una de sus experiencias más memorables ocurrió en una de las colonias de Monterrey, un lugar que muchos consideraban peligroso. A pesar de su miedo, Yenis decidió continuar. Se armó de valor y se adentró en la colonia, tocando puertas y ofreciendo su apoyo. Su valentía fue recompensada cuando se encontró con personas que necesitaban más que libros; necesitaban alguien que escuchara sus historias y orara por ellos.
“Encontré a muchas familias que enfrentaban situaciones difíciles, como cáncer terminal”, recordó Yenis, sus ojos reflejando la empatía que ha cultivado. “No solo vendía libros; estaba allí para orar, para compartir su dolor y llevar un mensaje de esperanza.” Esa conexión humana fue lo que verdaderamente impactó su vida. En cada encuentro, Yenis se sintió más comprometida con su llamado y comprendió que su misión era ayudar a aquellos que más lo necesitaban.
Hoy, Yenis asegura que el colportaje ha moldeado no solo su carrera, sino su identidad, y dice: “Agradezco a Dios por permitirme ser útil en su ministerio y por recordarme que cada persona que encuentro es un alma para Cristo”, y espera que su historia inspire a otros a buscar un propósito en el servicio, recordando que a veces, lo que parece un simple trabajo puede convertirse en un camino hacia un destino más significativo.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






