“Quiero que seas mi Dios”
Fue la oración de Heydi al dejar su estabilidad para empezar una vida de dependencia de Dios a través del colportaje.
Heydi Maldonado es una joven guatemalteca que decidió conocer profundamente al Dios del que se enamoró a los 16 años, y ponerlo a prueba al irse a estudiar a la Universidad de Montemorelos autofinanciando su proyecto educativo con el colportaje.
Aunque su papá era adventista del séptimo día, durante 15 años el espiritismo fue la religión que Heidy conoció por influencia de su familia materna. Sin embargo, con el paso de los años Dios hizo el milagro en la vida de su mamá y decidió unirse a la iglesia junto a sus hijos, y luego de tomar estudios bíblicos, se bautizaron. “Yo me había enamorado de Jesús a los 16 años”.
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Por diferentes razones Heydi y su familia se mudaron a Tijuana, México. Ya de 21 años, aunque tenía un trabajo estable y buenos ingresos económicos, el descuido de su crecimiento espiritual le hacía sentir que algo le faltaba. “Quiero conocerte, quiero que seas mi Dios, no el de mis padres”, decía Heydi, y con esa premisa decidió renunciar a su trabajo e iniciar un plan de dependencia de Dios a través del colportaje, una metodología que había conocido un tiempo atrás gracias a los sorprendentes milagros que un colportor le relató… “dije yo necesito eso para conocer a Dios”.
A pesar de la oposición de su familia, Heydi continuó determinada con su cometido.
Una decisión por la promoción de la salud
Pasado un tiempo, Heydi tuvo su primer encuentro con la Universidad de Montemorelos a través de un programa de capacitación de Quiero Vivir Sano que llegó a la iglesia central de su ciudad, en el que ella se inscribió.
“Nos dieron un diploma que decía Universidad de Montemorelos y a mí me gustó porque estaba muy bonito… luego de ver mi nombre en el diploma fue cuando dije: sería bonito estudiar en una universidad adventista”, y ese fue el comienzo de su camino para cumplir su deseo de conocer a Dios y mucho más.
A partir de ese momento, junto a una compañera de colportaje empezaron a buscar opciones de universidades para estudiar, hasta que se decidieron por la Universidad de Montemorelos, y su plan de dependencia de Dios seguía vigente, así que el colportaje siguió siendo su fuente de ingresos para pagar sus estudios.
Heydi quería estudiar Enseñanza del Inglés, sin embargo, en su experiencia de colportaje notaba la necesidad de conocimiento que tenía la gente acerca de la alimentación y la salud, lo que despertó en ella el interés por conocer más para poder enseñar a las personas sobre una alimentación saludable y los efectos de esto en su salud, así que decidió estudiar nutrición.
En una de las campañas de colportaje de verano Heydi tuvo una experiencia interesante que le reafirmó su propósito. Ya había ido en varias ocasiones a colportar a su tierra natal, Guatemala, y en una oportunidad decidió visitar a una señora que era miembro del grupo espiritista que dirigía su abuelo “pero me recibió muy mal y hasta me regañó, así que me fui muy triste de ahí”.
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Un año después, Heydi pasaba por la misma calle llevando sus libros cuando escuchó que alguien la llamaba insistentemente. “¡Muchacha, muchacha venga!” le gritaba la misma señora que hacía un año la había sacado de su casa a regaños. “Yo recuerdo que hace tiempo usted pasó y me mostró unos libros de salud, pero en ese momento yo estaba mal y ahora yo estoy enferma y necesito eso que usted me ofreció”, le dijo.
Heydi amablemente le dejó un par de esos libros y mientras conversaban la señora le comentó que estaba atravesando problemas familiares. Heydi oró por ellos, pero además decidió permanecer en contacto. Con el tiempo, y como resultado de la orientación y oración de Heydi, la señora simpatiza con la iglesia, asiste a algunos cultos y sigue en contacto con Heydi, pero el impacto alcanzó a su hija, quien se bautizó junto a sus dos hijos.
Heydi colportó durante siete años en Guatemala y varios estados de México y actualmente es una egresada de la carrera de Nutrición y Estilo de Vida.
“Cuando sabes de la mano de quien estas tomado, sigues y sigues, eso es lo que pasó en mi vida. Lo más grande que me llevo de la universidad es la oración que Dios me contestó… yo le dije: quiero que seas mi Dios, y ahora puedo decir como en Job 42:5, -de oídas te conocía, más ahora mis ojos te ven- …y eso es lo que el colportaje me dio estos año”.






