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Atendiendo la salud bucal, desnutrición y evangelismo en Angola — parte II

Durante su estancia de nueve años como familia misionera, Maydi y Obed Rodríguez vivieron increíbles experiencias y milagros.

En el 2015 Obed y Maidy participando en un feria de salud en el centro de la ciudad de Zumbe, Angola.
En el 2015 Obed y Maidy participando en un feria de salud en el centro de la ciudad de Zumbe, Angola.

En el 2013 Maidy y Obed viajaron a Angola para ser misioneros por dos años trabajando específicamente en el proyecto de una clínica dental. Llegaron, se adaptaron, lograron el objetivo y en lugar de dos, se quedaron nueve años.

En la primera parte de esta historia (que la puedes leer aquí) contamos algunos detalles de su llegada al país africano y el desarrollo del Centro Médico Adventista de Huambo, y en esta segunda parte compartiremos algunos de los tantos milagros que experimentaron como misioneros y otras cosas hicieron para seguir desarrollando la obra a través de la salud en ese lugar.

En este punto, dejaremos que ellos mismos lo cuenten.

Un diagnóstico poco alentador

Obed: Recuerdo que era un sábado y en la iglesia se celebraba el Día de la Mujer. Mi esposa estaba predicando cuando recibí una llamada de Bongo (el que fue el primer hospital adventista en Angola); era una enfermera que me informó que tenía como paciente a un joven de 18 años con un problema grave de inflamación en la boca y quería mi apoyo.

Le dije que le fuera suministrando antibióticos mientras mi esposa y yo llegábamos al lugar y entonces veríamos qué se podía hacer. Cuando llegamos a la aldea me di cuenta que el paciente tenía un absceso bastante grande en la parte externa de una de sus muelas que además emanaba un olor muy desagradable y ni siquiera podía hablar. La probabilidad de morir era muy alta.

Informé esto a la familia del paciente y les sugerí que lo llevaran al hospital del gobierno para que lo interviniera quirúrgicamente un cirujano maxilofacial (porque Obed no tenía esta especialidad que es lo que requería el paciente), pero en realidad la familia venía de ahí donde les dijeron que no podían hacer nada tampoco, así que ellos, e incluso los aldeanos, nos pidieron que hiciéramos el intento de salvarlo.

Aún cuando les advertí que no tenía la especialización que se requería y que el riesgo era alto, la familia aceptó. Justo una semana antes de este acontecimiento, Juan Gallardo, un amigo que sí es cirujano, me había ayudado y orientado en un drenaje externo que se había realizado a otra paciente y aunque él no estaba disponible esta vez, ya tenía las referencias anatómicas ubicadas para poder realizar este abordaje. Así que lo hicimos.

Acostamos al paciente en una cama de ginecología y empezamos la intervención. Cuando intentamos reventar el absceso, éste se reventó por dentro y el paciente empezó a ahogarse, entonces teníamos dos problemas: lograr que el paciente no se ahogara con el pus, porque no contábamos con el equipo de succión adecuada, y aún resolver el problema que estaba externamente.

Cuando conseguimos abrir el absceso, el paciente comenzó a hablar y a decir que tenía frío, y obviamente lo primero que pensamos es que estaba teniendo un shock, así que intentamos tranquilizarlo; pero además, estábamos trabajando sin anestesia así que en la medida que avanzamos los gritos aumentaban.

Maydi: En Angola se expresa un gran respeto por quienes ayudan a tus familiares…se inclinan y lloran de alegría. Pues así estaba la familia de este jóven y los aldeanos al verlo salir vivo de la cirugía.

Las semanas anteriores a ese evento habían sido de mucha oración e incógnita para nosotros como familia, porque estábamos decidiendo si quedarnos ahí o regresar a nuestro país, México, a continuar con nuestras carreras; así que para nosotros este evento fue una respuesta de Dios. Ahora sabíamos que Dios quería que nos quedáramos, no solo para dejar financieramente estable la clínica, sino también para ayudar a personas de escasos recursos.

Luego de la cirugía le hicimos los chequeos de seguimiento al jóven. Hoy, trabaja vendiendo teléfonos.

Primera brigada médica en una aldea llamada Chile, en el municipio de Huambo, que esta ubicado a 40 minutos de la ciudad. Allí ofrecieron consultas generales como hipertensión en los adultos, y a los niños higiene dental y donación de cepillos. 
Primera brigada médica en una aldea llamada Chile, en el municipio de Huambo, que esta ubicado a 40 minutos de la ciudad. Allí ofrecieron consultas generales como hipertensión en los adultos, y a los niños higiene dental y donación de cepillos. 

Dios provee los recursos de donde sea

Obed: Para la última brigada que hicimos se necesitaba dinero para costear varios gastos. Solicitamos ayuda a la Unión que nos correspondía pero no tenían cómo ayudarnos, sin embargo, nos dieron la libertad para buscar patrocinadores.

Buscamos por todos lados y nada, hasta que tocamos la puerta de una de las cervecería más popular en África y sus dirigentes, que de hecho son extranjeros, accedieron a apoyarnos y financiaron casi dos millones Kwanzas, con lo que se cubrieron varios gastos importantes.

Maydi: Entonces cuando salía la publicidad en la televisión, aparecía “El gobierno, junto al Centro Médico Adventista y la cervecería Cuca realizan campaña de cataratas”. Era extraño, pero lo importante es que se logró el objetivo de brindar ayuda y operar totalmente gratis a los pacientes que asistieron.

Obed: Otra experiencia parecida, es que una de las iglesias que contruímos fue financiada prácticamente toda por un musulmán. A la clínica llegaban muchos musulmanes a atenderse porque buscaban calidad y pues el costo no les importaba, así que conocimos a varios y de ahí surgió este contacto que ayudó tanto para esa iglesia. Dios utiliza muchas maneras para poder alcanzar o terminar su obra.

Más manos

Obed y Maydi han gestionado que algunos jóvenes angoleños se preparen profesionalmente en odontología para que regresen a servir en su país. A la fecha dos jóvenes han pasado por la Universidad de Montemorelos para estudiar Técnico Dental y Cirujano Dentista (el estudiante de Cirujano Dentista aún no se gradúa) y otro chico estudió en Valley View University, Ghana, y es quien repara los equipos biomédicos.

Desde la izquierda, Junior Manuel Domingos, graduado de la carrera de Tecnología Dental y Miguel Ángelo Matapalo Eduardo, estudiante del octavo semestre de la carrera de Odontología.
Desde la izquierda, Junior Manuel Domingos, graduado de la carrera de Tecnología Dental y Miguel Ángelo Matapalo Eduardo, estudiante del octavo semestre de la carrera de Odontología.

Además, durante ese tiempo unos diez estudiantes de odontología de la UM fueron a realizar su Servicio Social, y también fueron a servir algunos egresados.

Maydi y Miguel tuvieron dos hijos, Obed David y Miguel Ángel, que nacieron en Angola. Actualmente, Maydi es docente en la Escuela de Enfermería de la Universidad y Miguel realiza una maestría en Prostodoncia en la Universidad Autónoma de Nuevo León y próximamente se graduará de la Maestría en Finanzas de la UM.

Como familia se están preparando para aportar más en la misión y están dispuestos a ir donde Dios los mande.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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