Desafiada por el idioma, centrada en la misión
El impedimento de un idioma que no hablaba no fue suficiente para frenar las ganas que Yunuen tenía de servir.
Aprender un nuevo idioma no estaba en la lista de proyectos de vida de Yunuen Carrillo, y mucho menos dos, pero ser misionera sí, así que cuando se graduó de Administración de Sistemas Computacionales en el 2001, aplicó para ser voluntaria en el área de cómputo del Istituto di Cultura Italiana Villa Aurora, en Italia.
Hizo sus maletas y llegó en agosto de ese mismo año. Yunuen sabía que para desempeñarse a cabalidad en ese lugar debía aprender rápido el idioma, así que puso ese desafío en las manos de Dios mientras ella hacía su parte tomando clases particulares.
Dar mantenimiento a las computadoras, asistir a los alumnos en el uso de las instalaciones y equipos de cómputo, e incluso apoyar en el comedor del instituto, fueron algunas de las tareas que le tocó llevar a cabo, pero su más grande desafío lo experimentó cuando le fue asignada la traducción del sitio web del instituto del italiano al español, esta última su lengua materna, la cual terminó con éxito.
“Algunos podrían decir que no hice un gran aporte a la misión, pero en realidad cualquier lugar en el que nos toque servir, aunque sean tareas pequeñas, estás contribuyendo, pues estás creando una base para un gran cambio”.
Al terminar su servicio en el 2002, Yunuen ya manejaba el idioma en un nivel que incluso le permitió ingresar a una maestría en la Universidad de Florencia, Italia. Sin embargo, cerca de terminar este proyecto educativo le fue informado que la tesis debía ser escrita en su totalidad en inglés, y al verse desafiada inició un nuevo reto lingüístico que la llevaría a asumir otro compromiso misionero, esta vez en un país de habla inglesa.
“Iba a aprender inglés tal como había aprendido italiano”.
La Stanborough Secondary School, en Inglaterra, fue su siguiente parada. Llegó en agosto del 2003 para apoyar en los servicios de la biblioteca escolar, mantenimiento de equipos de cómputo e incluso creó el sitio web de la primaria, y mientras hacía estas labores ella aprendía cada vez mejor el inglés.
Cerca del fin de su año de servicio recibió una oferta para trabajar como programadora de tiempo completo en el Adventist Discovery Center, a solo cinco minutos del Stanborough Secondary School, la cual aceptó. Ahí ha sido la líder de diferentes desarrollos como la introducción de los cursos por correspondencia, la instalación de un servidor con una red más amplia, el cambio de la estructura de redes durante la aplicación del edificio, y la creación de softwares autónomos para necesidades específicas.
Luego de vivir todas esas experiencias como misionera y con más de 20 años trabajando en la Iglesia Adventista, Yunuen entiende que “no debemos ver las barreras como obstáculos, sino como oportunidades para tener aventuras con Dios”.
Con información de Lili Pimentel, egresada de la Licenciatura de Comunicación y Medios.






