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Una experiencia misionera en Asia Central

Esta fotografía fue tomada en uno de los viajes que realizó el Lic. Uriel Castellanos. Camino al glaciar Jeti Oguz, Kirguistán.
Esta fotografía fue tomada en uno de los viajes que realizó el Lic. Uriel Castellanos. Camino al glaciar Jeti Oguz, Kirguistán.

“Por primera vez conocí lo que era la ansiedad, salía a las calles a correr y hacía ejercicio…y le decía a Dios: si no quieres que vaya dime, si no, yo tengo otros planes”. Así menciona Uriel Castellanos que fueron las semanas y meses previas a irse como misionero a Asia Central.

Uriel, adventista de nacimiento, cuenta que siempre le encantaron las historias misioneras que se contaban en los diferentes departamentos y actividades de la Iglesia, lo que despertó en él, desde muy corta edad, el deseo de ser un misionero.

Luego, al llegar a la Universidad donde estudió Comunicación y Medios, esa idea se iba madurando cada vez más con las diferentes experiencias que escuchaba en la Iglesia Universitaria, de jóvenes que habían estudiado o trabajado en la Institución y habían decidido servir a Dios en algún lugar del mundo. “Yo quiero ser el siguiente”, se decía a sí mismo Uriel.

Su experiencia en el servicio misionero comenzó en el grupo de Jóvenes Adventistas Misioneros (JAM), un ministerio de la Universidad, que prepara a estudiantes para realizar diferentes proyectos misioneros en México u otros países. “Iba con los grupos misioneros, pero siempre haciendo lo que me gusta, es decir, parte de mi misión era mancharme las manos en los proyectos, pero también grababa, escribía las notas y hacía el reporte”, recuerda Uriel.

En diciembre de 2013 viajó a Cuba en su primer viaje misionero con el grupo JAM. Durante dos semanas limpiaron y pintaron el Seminario Adventista y algunas casas, impartieron clases bíblicas y apoyaron en las actividades de una Escuela Bíblica Vacacional. Además, Uriel plasmó toda esta experiencia en el documental “Hola Cuba”.

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Pero su sueño misionero no terminaba ahí, Uriel puso en su corazón servir a Dios por un año completo al terminar la carrera, y aunque su intención principal era viajar a Líbano, otra oportunidad se presentó en un país de Asia Central mediante Adventist Volunteers.

Fotografía tomada en una parte del mundo de Asia Central. Osh, agosto de 2015.
Fotografía tomada en una parte del mundo de Asia Central. Osh, agosto de 2015.

Al graduarse en mayo, la espera del proceso se fue alargando de semanas a meses, lo que hizo que Uriel volviera a la casa de sus padres y se cuestionara si realmente quería ir, ya que las ofertas de trabajo comenzaban a llegar y su deseo de servir lo ponía en duda.

Pero tras una larga espera, en octubre de 2014 llegó a Asia Central para trabajar en la Casa Publicadora de la Unión del Sur de la División Euro-asiática. Su primer trabajo representó un desafío, ya que se le asignó diagramar un libro del Espíritu de Profecía en Pastún, a pesar de que su fuerte no era el diseño editorial.

Así pasó un año, diseñando portadas, diagramando libros y tomando fotografías. En ocasiones se traducían libros de la editorial Safeliz, España, por lo que a Uriel le tocaba hacer una investigación sobre el diseño en la cultura asiática y contextualizarse, para colocar los elementos con los que las personas se sintieran identificadas. “Venía de una escuela donde todo era minimalismo, ahora tenía que adaptarme a una cultura donde entre más ornamento y más color, mucho mejor”.

Además de adaptarse en el trabajo, el choque cultural representó un gran desafío para él, desde aprender que saludar con la mano izquierda es de mala educación, que silbar mucho es mal visto, que el trato con la gente adulta es muy respetuoso, que el trato con el extranjero es muy ameno, hasta que los cultos son diferentes debido a que siempre están en un estado de alerta. “Hay cosas que incluso adoptas de por vida, por ejemplo estoy acostumbrado a que si alguien mayor viene a saludarme y estoy sentado, me tengo que parar”.

Al terminar su año de servicio en la casa publicadora, fue invitado a permanecer tres años más, pero ahora colaborando con Hope Channel Asia Central. Ante la gran presencia musulmana en esos países, el desafío para la Iglesia Adventista es grande, ya que no se puede predicar abiertamente de Jesús. “No se pueden hacer proyectos para compartir a Jesús, tales como el colportaje, campañas, reuniones fuera de la iglesia, ni regalar libros, a menos que lleven la revisión del gobierno”. Es por eso que la Iglesia ha implementado estrategias creativas para compartir de Jesús.

De los principales proyectos realizados, en los que participó Uriel, fueron la redacción de artículos sobre el alcoholismo, las adicciones, el buen estilo de vida, y algunos audiovisuales. Asimismo organizaron rodadas de bicicleta con causas sociales para hacer impacto a la comunidad, y al finalizar se daban charlas de salud.

A través del método de Cristo es como la Iglesia ha llegado a la comunidad: supliendo sus necesidades. Han implementado diferentes centros de influencia, como clases de español gratuitas y academias de fútbol para menores. Los interesados en conocer más, son invitados a los viernes de charlas, donde tratan temas de salud física y mental. “Si quieres medir por bautismos, no se tuvo resultados, pero si quieres medir por soluciones, creo que hay muchísima gente que pudo encontrar la verdad y eso es algo que no podemos medir hasta que Jesús venga”.

Durante su tiempo de servicio voluntario, Uriel tuvo que poner a prueba su fe diariamente, por un lado debido a la desmotivación que los misioneros sienten al estar solos lejos de casa, y por otro lado a causa de los múltiples cateos realizados por la policía en búsqueda de personas que hagan proselitismo.

Lic. Uriel Castellanos, actualmente es director del Centro de Medios en la Unión Mexicana de Chiapas.
Lic. Uriel Castellanos, actualmente es director del Centro de Medios en la Unión Mexicana de Chiapas.

Y aunque Uriel tenía su área específica de servicio, comprendía que servir a Dios es ayudar en todo lo posible, por lo que en ocasiones apoyó en otras áreas como la limpieza de oficinas, la construcción de centros de influencia y servicios a las computadoras.

En el 2018, al terminar su periodo establecido, decidió volver a México para casarse y pasar a la siguiente etapa de su vida. “Al regresar, el compartir lo bien que te hace Jesús en tu vida es algo que no puedes evitar. No se trata de hablar de Jesús, pero sí de lo que ha hecho por ti, y a través de tu testimonio los demás pueden aprender”.

Actualmente Uriel trabaja en la Unión Mexicana de Chiapas como director del Centro de Medios, y a pesar de ya haber tenido la experiencia de servir como misionero, su sueño no acaba ahí, ya que éste no consistía en serlo sólo durante un tiempo, sino en vivir toda una vida de misión. Y aunque sigue activo en el servicio a la Iglesia, cada mañana despierta con el anhelo de revivir la experiencia, preguntándose, “¿cuál será mi próximo destino?”.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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Lili Pimentel

Autor
Egresada de Comunicación y Medios por la Universidad de Montemorelos.
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