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Vacaciones misioneras

Inesperadamente Ana Elisa influyó en una pareja brasileña que decidió cambiar su vida y aceptar a Jesús como su salvador.

Ana Elisa Mena, egresada de la Licenciatura de Comunicación y Medios. Fotografía por: Ana Mena.
Ana Elisa Mena, egresada de la Licenciatura de Comunicación y Medios. Fotografía por: Ana Mena.

“Eliza soy Fabio, de Manaus, no me he olvidado de ti. Te confieso que alguien ha escuchado tus oraciones porque hoy soy evangélico para honra del Señor Jesús”

En julio de 2007, con apenas 18 años, Ana Elisa Mena llegó a la Unidad Educativa Técnico Industrial Richard Gates (UETIRG), a 30 km de Guayaramerín, Bolivia, donde serviría como voluntaria misionera por un año. A su llegada aún faltaban dos semanas para el inicio del ciclo escolar, así que decidió aprovechar el tiempo y cumplir otro de sus sueños: conocer el Amazonas.

Juntó algunos ahorros y acompañada de otro joven misionero se embarcaron por el río Amazonas para viajar a Manaos, Brasil. Al llegar, lo primero que hicieron fue buscar una Iglesia Adventista. Hoy sabemos que fue por providencia de Dios, asegura Ana Elisa, porque me encontré con un policía que nos ayudó e incluso él y su compañero nos escoltaron hasta una iglesia y luego hasta el hostal donde nos hospedaríamos.

A la mañana siguiente cuando se disponían a salir, la recepcionista del hospedaje les dijo que un policía les había dejado una nota e indicaba que lo llamaran a cierto número. Ellos lo hicieron y lo siguiente que pasó es que él llegó al lugar acompañado de su esposa, que para su sorpresa también era adventista, los invitaron a pasear y compartir y finalmente a hospedarse en su casa.

Durante su estancia con esta familia, Ana Elisa pudo compartir con ellos el propósito de su viaje a Bolivia, hablar del amor de Dios hacia ellos y orar por ellos. Esta pareja brasileña no estaba casada y Fabio, el policía, no profesaba ninguna fe. La llegada de estos jóvenes misioneros entusiastas a su casa durante unos días cambió la vida de esta pareja para bien. Un tiempo después de que los jóvenes estuvieron en su casa, Fabio y su pareja decidieron casarse y vivir conforme a la voluntad de Dios y Fabio aceptó a Jesús como su salvador.

Con mucho entusiasmo, en octubre de 2007 Fabio volvió a contactar a Ana Elisa por correo electrónico para contarle de su decisión. “Eliza soy Fabio, de Manaus, no me he olvidado de ti. Te confieso que alguien ha escuchado tus oraciones porque hoy soy evangélico para honra del Señor Jesús. Tuve un encuentro con Dios y mi vida cambió para mejor”.

“Las personas ven quiénes somos y qué hacemos, eso es algo que deja un impacto en la vida de quienes nos rodean. Es increíble cómo incluso en cosas pequeñas puedes ser un instrumento de bendición en las manos de Dios”, comenta Ana Elisa.

Ana Elisa volvió a Bolivia a cumplir con su propósito misionero donde también vivió experiencias satisfactorias, pero por detalles migratorios, tuvo que regresar a México en diciembre de ese mismo año.

Actualmente, Ana Elisa trabaja como docente de Comunicación y Medios en la Universidad de Montemorelos, busca ser un modelo para sus alumnos e inspirar el trabajo misionero en ellos. “Tal vez no hice grandes proyectos, pero Dios me permitió impactar en la vida de algunas personas. No necesitas ser la persona más capacitada, con mayor estudio o experiencia, sólo procurar ser modelo que refleje a Cristo, no hay excusas para no servir a Dios”.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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