Curiosidad al servicio de Dios
La inquietud de dos mujeres por conocer más de la otra propició la intervención médica oportuna para un bebé.
Una tarde soleada en la aldea de Bongo, de la ciudad de Huambo en Angola, una aldeana se acercó tímida y curiosamente a un grupo de voluntarios extranjeros y lugareños que trabajaban en la construcción de un templo de la Iglesia Adventista, ella sin un objetivo aparente.
Grecia Orozco, una joven mexicana que decidió enriquecer su formación profesional como odontóloga prestando un año de servicio voluntario en esa zona, se encontraba bombeando agua para llevar hasta la construcción cuando vió a la mujer y sintió la necesidad de acercarse y conversar con ella, quien le habló de la situación que vivía al quedar recientemente viuda -en un país donde las viudas no tienen ninguna ventaja- y con siete hijos a su cargo.
Grecia acompañó a esta mujer hasta su casa para averiguar de qué manera podía ayudarla. Al llegar al lugar se encontró con su hijo menor, un bebé de apenas 11 meses de edad, que tenía una llaga muy desarrollada en el cuello.
Grecia contactó inmediatamente a sus superiores quienes rápidamente se movilizaron y trasladaron al bebé y su madre al hospital. Luego de los análisis pertinentes, los médicos advirtieron que de no haber recibido esa atención inmediatamente el niño podría haber muerto.
Mientras el bebé y su madre permanecieron en el hospital por poco más de una semana, los otros seis hermanos que quedaron a cargo de su hermana mayor de 15 años, fueron visitados diariamente por Grecia para asegurarse de que estuvieran bien.
“No podía quedarme de brazos cruzados al saber que esos niños estaban solos”, así que cada día que los visitó les llevó comida, algo de ropa y zapatos y aprovechó para compartir del amor de Dios. Incluso cuando regresaron el bebé y su madre a casa, Grecia siguió visitándolos hasta el día de su partida de Angola, unas semanas más tarde.
Grecia llegó a Angola en agosto del 2019 para apoyar en el área de odontología en el Centro Médico Adventista de Huambo y al mismo tiempo cumplir con los requisitos del Servicio Social de la carrera de Cirujano Dentista que estudiaba en ese entonces en la Universidad de Montemorelos, de la que hoy es egresada.
Mientras estuvo ahí, apoyó en numerosas brigadas médicas, ofrecía sus servicios localmente en el Centro Médico, participó en actividades de la iglesia -especialmente con los niños-, y cada viernes, junto a otra voluntaria, trabajó con un grupo de niños no adventistas a quienes enseñaban historias de la Biblia y cantos con ademanes.
“A veces pensamos que no tenemos nada para ofrecer al servicio misionero, pero todo es de provecho cuando se trata de la obra de Dios, Él es quien capacita y pone los medios. Es así como tu vida obtiene un propósito, el de guiar a otros a los pies de Cristo”.
Aunque ya han pasado poco más de dos años desde que Grecia abandonó Angola y se dedica a otras actividades, conserva el deseo de seguir sirviendo y por supuesto de volver a Huambo donde, específicamente ayudar a esta mujer y su bebé, llenó de sentido su vida.
Con información de Lili Pimentel, egresada de la carrera de Comunicación y Medios.






