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¿Quién es “La profa Chío”?

Conoce a Rocío Carpintero, recientemente nombrada directora de la Escuela Preparatoria ICF.

Mtro. Israel Escobedo y la Mtra. Rocío Carpintero.
Mtro. Israel Escobedo y la Mtra. Rocío Carpintero.

“Nunca me imaginé dirigir esta preparatoria, hoy siento que Dios me ha dado la oportunidad de estar aquí donde estudié, donde me he preparado y donde quiero poner todo el corazón para que siga avanzando y sea una escenario que le dé a los estudiantes la oportunidad de crecer académicamente, pero sobre todo espiritualmente”.

Aunque recientemente fue nombrada directora de la Escuela Preparatoria “Prof. Ignacio Carrillo Franco”, su experiencia en la preparatoria se remonta a 35 años atrás, cuando tuvo la oportunidad de trabajar junto a su padre, el Mtro. José Carpintero, y con quien aprendió a elaborar los horarios de clases, darle seguimiento a los alumnos, atender a los estudiantes, supervisar a los maestros, entre otras actividades y responsabilidades que desarrolla un director de escuela.

Si te suena su nombre, aunque no te haya dado clases, es porque su participación no se limita al aula de clases, sino que se expande a eventos institucionales y juveniles.

“Nunca pensé que el plan de Dios para mi vida era ser docente. Mi sueño era estudiar Medicina, luego lo cambié a Arquitectura y, finalmente, a Ingeniería en Sistemas electrónicos. Mi papá me invitó a estudiar una carrera aquí en la universidad y entonces entré a Ciencias de la Educación, en el área de Física y Matemáticas, para reforzar los conocimientos en esas áreas e ingresar a la ingeniería”.

Reafirmó su vocación docente desde el primer momento que tuvo contacto con los alumnos en un aula de clases. Aunque le pareció desafiante, encontró gran satisfacción al tener una relación estrecha con sus alumnos.

“Es interesante porque, por parte de mi mamá, tengo una familia de docentes. Mi mamá tuvo 12 hermanos de los cuales 11 son maestros; y mi papá, aunque es pastor, siempre lo conocí en el contexto del Profe. Carpintero, así que si hablamos de inspirarnos, yo tengo una familia de la que aprendí mucho y sigo aprendiendo cada día”, mencionó la Mtra. Rocío en la entrevista. Y no solo sus familiares fueron parte importante en su vida para realizarse como docente, también lo fueron varios maestros y maestras que dejaron una huella de inspiración y le enseñaron todas las implicaciones de la docencia.

Encuentra su mayor desafío en motivar a los jóvenes a salir adelante: “A veces decimos que los muchachos necesitan algo para motivarse y yo pienso que si está en nuestra manos poder hacerlo, hay que tratarlo, hay que entrar en sus vidas, hay que ayudarlos a encontrar la guía; a veces hay que empujarlos, hay que jalarlos y muchas veces hay que detenerlos, pero yo siento que llevar a los muchachos a un encuentro personal con Dios y que aprendan a confiar en Él, los ayudará para que puedan salir adelante”.

Además de las aulas de la Universidad de Montemorelos, la profa Chío enseñó Álgebra, Cálculo e Introducción a las computadoras, en lo que ahora es la Northern Caribbean University, en Jamaica, lugar al que fue como misionera en 1997.

“De la docencia he aprendido a darme el tiempo de conversar con mis estudiantes para formar una relación; he aprendido a conocer a los jóvenes, sus historias y cómo ayudarlos; he aprendido que aquí se forman amistades perpetuas”. Por eso, dedica parte de su tiempo para conocer a los estudiantes al platicar y escuchar los problemas por los que pasan, ya que en la medida que los conoce, va creando vínculos que ayudan a entender, a estimar y a querer a sus alumnos sin importar su personalidad. Eso es lo que más disfruta la maestra, poder ayudar a los jóvenes para que puedan cumplir con el propósito que ellos tiene en su vida.

*Con información de Lisandra Vicente, parte del equipo de Comunicación Institucional.

Brenda Cerón

Autor
Directora de Comunicación Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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