De Ingeniería Química a Teología, en la Universidad de Montemorelos
La historia de fe de un estudiante que cambió de rumbo para prepararse como pastor y servir a Dios.
Nací en el estado de Morelos, en una familia que, en ese entonces, no conocía realmente a Dios. Éramos católicos, pero no éramos los más devotos; asistíamos a misa de vez en cuando, sin tener una relación cercana con Dios. Pero todo cambió el 7 de abril de 2009, una fecha que llevo profundamente grabada en mi corazón.
Ese día no solo marcó un antes y un después en mi vida espiritual, sino también coincidió con mi cumpleaños número nueve. Mientras atravesábamos momentos muy difíciles como familia —una prima desaparecida, mi papá recién accidentado sin poder caminar y varias situaciones complicadas en casa—, Dios decidió salir a nuestro encuentro.

Colportaje universitario en Oaxaca fortalece la fe y el carácter de estudiantes de la UM | Conéctate UM
Casi 290 alumnos participaron en la campaña de invierno 2025–2026 llevando esperanza a comunidades de México mientras avanzan en el autofinanciamiento de sus estudios universitarios.
Fue a través de un pastor adventista que por primera vez, escuchamos realmente acerca de Él. Y en medio de todo el dolor y la incertidumbre, descubrimos que existía Cristo, alguien que nos amaba, que se preocupaba por nosotros y que quería acompañarnos en medio de nuestras luchas. ¡Eso fue lo que nos sostuvo!
Para mí, ese fue el mejor regalo de cumpleaños que pude haber recibido.
A partir de ese momento comenzó una nueva etapa, una aventura de fe. Como familia empezamos a estudiar la Biblia, formamos un grupo pequeño y seguimos el curso de estudio bíblico “La fe de Jesús”. Recuerdo con mucha alegría esos días. Me encantaba aprender, memorizar, participar. Había algo dentro de mí que se encendía cada vez que conocía más de Dios.
Meses después, el 1 de agosto, tomamos la decisión de bautizarnos. Y desde entonces, mantuve una fuerte certeza en mi corazón. Cada vez que mi mamá me preguntaba qué quería ser cuando fuera grande, yo le respondía que quería ser pastor de la iglesia.
No era una idea pasajera. Admiraba profundamente la labor de los pastores, su disposición para servir, visitar, enseñar y predicar. Ese deseo creció conmigo durante mi niñez y adolescencia. Yo quería que otros conocieran el mismo amor que había transformado mi vida.Sin embargo, al llegar el momento de elegir una carrera universitaria, la realidad económica pesó. Somos cinco hermanos, y estudiar teología parecía imposible. Así que decidí tomar otro camino, pensando que podría servir a Dios de otras maneras.

Cuando decides confiar, Dios te muestra el propósito | Conéctate UM
Leonel Almaraz venció obstáculos económicos y espirituales gracias al colportaje y hoy estudia Medicina en la Universidad de Montemorelos.
Siempre me han gustado las matemáticas, la física y la química, así que opté por estudiar ingeniería química en Cuernavaca. Fue una etapa que disfruté mucho, y en diciembre de 2023 me gradué. Durante esos años, además, mi vida en la iglesia fue muy activa; mi amor por Dios y por el servicio no hizo más que crecer.
Pero al terminar la carrera, me encontré con una inquietud que no podía ignorar… ¿Y si sí lo intento?
Ese anhelo de estudiar teología seguía vivo. No quería pasar el resto de mi vida preguntándome qué hubiera pasado si no lo intentaba. Así que decidí luchar por ese sueño que sentía que Dios había puesto en mí.
Fue entonces cuando escuché sobre el colportaje. Un pastor me animó a intentarlo, y en diciembre de 2023 comencé. Tenía la meta de iniciar la carrera en agosto del siguiente año. No sabía cómo lo lograría, pero confiaba en que Dios abriría el camino.
Durante ese tiempo, trabajé también en una empresa en el área de ingeniería, sin dejar el colportaje. Hubo oportunidades laborales, puertas que parecían seguras… pero en mi corazón ya había tomado una decisión.
Cuando llegó agosto, renuncié a mi trabajo.
Y Dios hizo su parte.
Gracias al colportaje, pude reunir lo necesario para ingresar a la universidad. En agosto de 2024 comencé la carrera de Teología en la Universidad de Montemorelos. Con el paso de las semanas, recibí la invitación para ser coordinador de equipos de colportaje, y hoy tengo el privilegio de desempeñar ese rol mientras continúo mis estudios.
Hoy, aquí en la UM como estudiante del cuarto semestre, puedo decir con certeza que me siento feliz y agradecido. Estoy donde creo que debo estar.
Estoy convencido de que Dios tiene un propósito para cada persona. Y en mi caso, creo firmemente que ese propósito está en este camino, con un anhelo muy firme de servirle como pastor en un futuro cercano, y compartir con otros el mismo amor que un día transformó mi vida.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.






