Cuando decides confiar, Dios te muestra el propósito
Leonel Almaraz venció obstáculos económicos y espirituales gracias al colportaje y hoy estudia Medicina en la Universidad de Montemorelos.
Leonel Almaraz es estudiante de Medicina en la Universidad de Montemorelos (UM). Originario de Villa de Etla, Oaxaca, es el cuarto de cinco hermanos, y el primero de su familia en estudiar en una universidad adventista. Su camino hasta aquí ha sido todo menos fácil, pero también ha sido profundamente transformador.
Desde pequeño, Leonel vivió entre dos mundos: la fe de su madre, quien los llevaba a la iglesia cada sábado, y la distancia espiritual de su padre, quien no compartía la misma creencia. “Vivíamos una especie de doble vida”, recuerda. Aun así, su madre sembró en él y en sus hermanas el deseo de conocer a Dios. Fue esa semilla la que más tarde lo llevaría a tomar decisiones radicales.
Durante la preparatoria, Leonel trabajaba en un café para poder costear sus estudios. Más adelante, se mudó junto a su hermana a la región costera de Oaxaca. Él estudiaba Administración de Empresas, ella Biología Marina. Sin embargo, ambos se sentían espiritualmente desconectados, siendo los únicos adventistas en sus respectivos entornos.
Todo cambió cuando asistieron a una federación de jóvenes en Puerto Escondido. Allí, un mensaje del pastor Benjamín Camacho despertó en Leonel el deseo de estudiar en una universidad adventista. No conocía bien el camino, ni mucho menos cómo financiarlo, pero decidió confiar. Habló con el pastor, quien le dijo: “Si confías en Dios, Él hará milagros”.
Esa frase quedó grabada en su mente. Un mes después, ya de regreso a casa tras su primer año de universidad, comenzó su primera campaña de colportaje sin experiencia ni capacitación formal. En un pequeño pueblo de Oaxaca, comenzó a vender libros casa por casa, preguntándose si valía la pena dejar su carrera. Pero Dios comenzó a abrirle puertas.
A las tres semanas, ya había alcanzado metas y recibido su primera bonificación. En poco tiempo, duplicó sus resultados. “Solo había vendido café y dulces antes. Nunca imaginé que podía lograr algo así”, dice. Era 2021, y ese verano marcó un punto de inflexión.
En medio de la incertidumbre sobre su futuro académico, Dios siguió guiándolo. En una campaña, fue dirigido providencialmente a un hermano de iglesia que lo conectó con un colportor experimentado. Gracias a esa nueva conexión, Leonel decidió quedarse un año más en el colportaje, tiempo durante el cual logró reunir más de 180 mil pesos.
Durante ese año, también creció su interés por la medicina preventiva. Influenciado por el sueño de sus hermanas, quienes habían querido estudiar Medicina pero no pudieron, Leonel comenzó a investigar programas relacionados con la salud. Fue entonces cuando decidió cambiar de rumbo y trasladarse a la UM.
En mayo de 2023, se unió a la campaña de verano de EmprendUM, el programa de colportaje universitario de la UM. La experiencia fue tan positiva que decidió inscribirse como estudiante de Medicina. Con los fondos reunidos y una bonificación adicional, logró cubrir todo su primer semestre. Desde entonces, ha podido financiar su formación mediante el colportaje, incluso terminando semestres con saldo a favor.
“Gracias a Dios, y a lo colportado en invierno de 2024, comencé el siguiente semestre sin preocupaciones financieras”, comenta. Hoy, ya con varios semestres cursados, Leonel sigue comprometido con su llamado: estudiar, servir y llevar esperanza.
Más allá del aspecto económico, su experiencia ha sido testimonio para amigos y familiares. Su padre, quien en algún momento fue escéptico ante la fe, se bautizó hace más de cinco años y hoy es anciano de iglesia. Leonel está seguro de que su ejemplo y perseverancia, y los cambios que hizo en su vida, inspiraron de alguna manera a toda su familia.
“El colportaje es un ministerio”, asegura Leonel. “Su propósito es exaltar el nombre de Dios y llevar su mensaje a otros. Nuestras habilidades deben estar alineadas con ese propósito”.
A los estudiantes de la UM, les deja un consejo: “No se comparen con los demás. Cada historia es única. Si pones a Dios en primer lugar y trabajas con perseverancia, verás frutos. Con fe, todo es posible”.
Reportera de campo: Lisandra Vicente.






