Una estudiante de Medicina que lidera y sirve cada sábado en Montemorelos
Helen dirige el ministerio Smiles y combina su formación en la UM con un llamado de servicio en comunidades vulnerables.
Cada sábado Helen se prepara para salir a comunidades alrededor de Montemorelos. Organiza equipos, coordina actividades y dedica tiempo a niños que, en muchos casos, crecen en contextos vulnerables. No es una tarea sencilla, y menos cuando al mismo tiempo cursa una carrera demandante como lo es Medicina.
Aun así, ahí está. Liderando.
Lo que pocos imaginarían es que, detrás de esa seguridad, hubo miedo. Cuando recibió la invitación para dirigir el ministerio Smiles, su primera reacción no fue confianza, sino duda. Se sentía joven, sin experiencia suficiente, incluso pequeña para una responsabilidad tan grande. Pero decidió aceptar.
“Entendí que Dios no llama a los capacitados, sino que capacita a quienes llama”.
Hoy, Helen es directora de este ministerio, que cuenta con siete campos activos y que, sábado tras sábado, lleva esperanza a niños y familias en comunidades cercanas. Smiles nació hace apenas unos años en la universidad, pero ha crecido hasta convertirse en un espacio donde los estudiantes sirven y además descubren una vocación.

Más allá de las aulas | Conéctate UM
Los clubes y ministerios enriquecen la experiencia universitaria.
Esa forma de ver la vida —como una oportunidad constante para servir— no comenzó aquí. Es el resultado de un proceso.
Helen, originaria de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, llegó a la Universidad de Montemorelos (UM) hace dos años con la convicción de que quería formarse en un lugar donde su fe y su vocación pudieran crecer juntas. Desde niña, su vida ha estado marcada por una herencia espiritual significativa, pero su decisión de venir a la UM también fue un acto personal de fe, inspirado en el ejemplo de su abuelo y en el deseo de ir más allá de lo conocido en su familia.
Sin embargo, su historia no es la de alguien que siempre tuvo todo resuelto.
Durante mucho tiempo, creyó que su camino estaba en la odontología. Era un sueño firme, casi incuestionable. Pero al acercarse el final de la preparatoria, comenzaron a aparecer obstáculos, dudas y puertas que simplemente no se abrían. En medio de esa incertidumbre, Helen tomó una decisión radical. Iba a buscar a Dios de manera más intencional y dejar que Él le mostrara el camino correcto.
Lo que siguió fue un proceso de oración, espera y rendición. Incluso en medio de una situación familiar difícil —cuando su padre enfrentó un problema importante de salud— su perspectiva comenzó a cambiar. Pensamientos sobre la medicina surgían constantemente, mientras personas a su alrededor confirmaban lo que ella aún dudaba aceptar.
Hasta que un día, decidió confiar.
Al elegir finalmente el camino de la medicina, encontró la paz que no había tenido antes. Una certeza profunda de que, aunque no era su plan original, sí era el plan correcto.
Hoy, vive esa decisión todos los días. Para Helen, estudiar Medicina se trata de un llamado. Su objetivo es ser las manos de Dios en la vida de otros, impactando no solo su salud, sino su historia.
Ese compromiso también se refleja en cómo ha construido su camino dentro de la universidad. Desde los 15 años, el colportaje ha sido parte de su vida, no solo como una forma de apoyar sus estudios, sino como una escuela de carácter. A través de esta experiencia, ha aprendido a esforzarse, a depender de Dios y a valorar cada oportunidad que tiene. Incluso hoy, continúa participando en temporadas de verano e invierno, integrando su fe con su formación profesional.

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Con determinación y fe, Judith Miguel ha logrado financiar sus estudios de Nutrición.
Mirando su historia, es fácil pensar que todo encaja perfectamente. Pero Helen sabe que no ha sido así. Ha habido dudas, momentos difíciles y decisiones que implicaron soltar sus propios planes. Sin embargo, cada paso ha reforzado la convicción de que cuando Dios guía, el camino cobra sentido.
Aunque reconoce que su camino no ha sido fácil, cada desafío ha fortalecido su convicción.
“No veo mi profesión como un medio económico, sino como una forma de servir”.
Con el deseo de ser misionera en el futuro y seguir impactando vidas a través de la medicina, Helen continúa escribiendo una historia en la UM, que inspira a otros jóvenes a confiar y dar pasos de fe.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






