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El poder transformador de los libros

Sembrando esperanza a través del colportaje.

Este verano alumnos colportores entregaron libros con el proyecto Cruzando Fronteras, en la cárcel de Tacotalpa, Tabasco. Fotografía por: Ximena López.
Este verano alumnos colportores entregaron libros con el proyecto Cruzando Fronteras, en la cárcel de Tacotalpa, Tabasco. Fotografía por: Ximena López.

A pesar de los cambios en la forma en que accedemos a la información en la era digital, los libros impresos siguen siendo apreciados y adquiridos por un gran número de personas. Nada más en 2020 se vendieron aproximadamente tres billones de libros en todo el mundo.

Y es que los libros han sido, desde tiempos inmemoriales, fuentes inagotables de conocimiento, inspiración y entretenimiento. Cada palabra impresa tiene el potencial de dejar una huella indeleble en la mente y el corazón de quienes los leen. Pero más allá de ser simples portadores de información, los libros poseen un poder único: el poder de transformar vidas y sembrar la semilla de la esperanza en los momentos más oscuros, y toman relevancia en la sociedad contemporánea marcada por desafíos globales, y crisis individuales y colectivas.

Los libros son, en esencia, semillas de esperanza, pero de nada sirven si se acumulan en librerías o se llenan de polvo en una sala. Una pieza literaria cobra completo sentido cuando llega a la persona correcta en el momento pertinente, y esto puede pasar de diferentes maneras.

El colportaje es una forma especial de llevar los libros a las personas en su comunidad. En la Universidad de Montemorelos, un grupo de estudiantes se embarca en esta noble tarea cada verano e invierno, tocando puertas y compartiendo literatura basada en valores, principios morales y esperanza en Jesús.

Otro grupo de estudiantes colportores entregaron paquetes de libros a niños con cáncer, en el Hospital de Niño de Villahermosa, Tabasco. Fotografía por: Juan Manuel Pascacio.
Otro grupo de estudiantes colportores entregaron paquetes de libros a niños con cáncer, en el Hospital de Niño de Villahermosa, Tabasco. Fotografía por: Juan Manuel Pascacio.

El programa de colportaje “Cruzando Fronteras” es un ejemplo destacado de esta labor. Su objetivo no es solo vender libros, sino más bien encontrar personas dispuestas a adquirirlos con el propósito de regalarlos a otros. Este gesto altruista se traduce en un poderoso acto de generosidad que puede marcar la diferencia en la vida de alguien más, tanto de quien los da como quien los recibe.

“Jesús ha cambiado mi vida, y al igual que lo ha hecho conmigo me gustaría que muchas personas puedan conocerlo. Al leer las páginas de cada libro, al leer las historias, sé que muchas personas podrán encontrar la paz verdadera, y la esperanza de un mundo nuevo. Sé que los resultados del proyecto no se verán aquí, pero confío en Dios que en el cielo podremos encontrar a muchas personas que conocieron de Jesús gracias a las publicaciones”, comenta Ximena López, estudiante de Medicina y una de las colportoras creadoras de la iniciativa “Cruzando Fronteras” y que este verano lo llevó a una cárcel de Tacotalpa, Tabasco.

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Cómo un libro abrió la puerta para el evangelio en la cárcel | Conéctate UM

Con el programa Cruzando Fronteras miles de libros llegan a las manos de personas con gran necesidad.

Los libros son mucho más que simples objetos de papel y tinta, las palabras impresas tienen el poder de cambiar la forma en que pensamos y sentimos. Pueden inspirarnos a superar obstáculos, enfrentar nuestros miedos y buscar un propósito más profundo en la vida. Un simple pasaje puede despertar la empatía, la compasión y la comprensión en el lector, haciendo que se sienta conectado con personas y realidades que antes eran ajenas.

En las cárceles, los libros ofrecen a los reclusos una vía de escape mental, una oportunidad para aprender nuevas habilidades y una razón para tener esperanza en un futuro mejor. En los hospitales, los libros son compañeros silenciosos que alivian el dolor o la soledad de los pacientes. En las escuelas, los libros abren las puertas del conocimiento y el aprendizaje.

Estos son solo algunos ejemplos de los lugares a los que llegan estos libros cada año. Solo durante el receso de verano de este año, se entregaron cerca de cuatro mil libros a través del programa “Cruzando Fronteras”, y se vendieron más de quince mil de manera particular.

Durante el verano niños de una escuela primaria en Huimanguillo, Tabasco, también fueron alcanzados con el proyecto Cruzando Fronteras. Fotografía por: Juan Manuel Pascacio.
Durante el verano niños de una escuela primaria en Huimanguillo, Tabasco, también fueron alcanzados con el proyecto Cruzando Fronteras. Fotografía por: Juan Manuel Pascacio.

Para Ximena, el colportaje y Cruzando Fronteras son una estrategia que convierte a cada involucrado en discípulo. “Cada persona que decide beneficiar a otro, cada colportor que decide promover el proyecto, cada persona involucrada es con el propósito de ser parte de la misión; hacer discípulos e ir por todo el mundo y predicar el evangelio”.

El poder de los libros para influir en las vidas de las personas sigue siendo innegable, y el trabajo de colportaje y programas como “Cruzando Fronteras” contribuye a compartir este poder transformador con aquellos que más lo necesitan.

Fuente: EmprendUM, Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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