3 lecciones de mujeres poco conocidas en la Biblia
¿En qué mujeres de la Biblia piensas para sacar lecciones? Te compartimos enseñanzas de nombres poco mencionados pero grandemente útiles.

Seguramente muchos de nosotros conocemos varias historias de la Biblia, ya que desde niños escuchamos hablar de los diferentes personajes que lograron cosas grandiosas como Daniel cuando sobrevivió al foso de los leones o Moisés cuando abrió el Mar Rojo. Conocemos también las historias de esos fieles profetas como Elías, que fue alimentado por cuervos y se fue en un carruaje directo al cielo; o las historias de Eliseo al hacer flotar el hacha en un río, Samuel al ungir a David o Jonás cuando quiso huir del mandato dicho por Dios y terminó en la panza de un gran pez durante 3 días. La mayoría hemos oído hablar de Noé y el arca, Abraham y el gran sacrificio que estuvo dispuesto a hacer por Dios y las anécdotas de los diferentes apóstoles de Jesús mientras lo acompañaron en su ministerio. Y así puedo seguir la lista…
Sin embargo, cuando pensamos en historias de mujeres de la biblia, probablemente se nos venga a la mente una menor cantidad de personas. Puede ser que tengamos muy presentes historias como la de Eva al comer del fruto prohibido o la reina Esther que expuso su propia vida para salvar a su pueblo. Conocemos a María Magdalena gracias al misericordioso acto de Jesús al salvarla de ser apedreada o a la mujer samaritana que llegó a un pozo por agua y terminó recibiendo esperanza para su vida. Sabemos de María la madre de Jesús, las hermanas de Lázaro, la malvada reina Jezabel o Rebeca, la esposa de Isaac.
Estoy segura de que cada una de estas historias nos enseñan algo, una lección para nuestras vidas que podemos aplicar aún hoy, después de tantos años. Pero hoy, quiero aprovechar para contarte sobre tres mujeres que tal vez no son tan “populares” pero que también nos dejan un aprendizaje si reflexionamos un poco en sus historias.
Débora
¿Sabes quién fue Débora? ¿Recuerdas qué hizo? Probablemente no, pero déjame decirte que ella fue la primera juez de la historia de Occidente en Israel. Débora era líder y profetisa en Israel y Dios la usó para transmitir su voluntad al pueblo. Cuando Débora recibía una instrucción de Dios, era rápida para actuar. No se quedaba meditando en las ventajas y desventajas, pensando en todo lo que podría ir mal, o dudando de sus habilidades para hacer lo que Dios le mandó. Si Dios decía que algo se necesitaba llevar a cabo, era suficiente para ella. Su fe en Él le dio el poder para actuar y recibió todo lo que necesitaba de Él para llevar a cabo su voluntad. Puedes leer toda la historia en Jueces 4 y 5.
Lección 1: Así como ella, nosotros también debemos prestar atención a la Palabra de Dios y esforzarnos por ser obedientes y valientes para poder actuar en el momento que sea requerido. Dios nunca deja solos a quienes confían en Él y debemos poner toda nuestra confianza en sus promesas.
Tabita
¿Sabes quién fue Dorcas o Tabita? Fue una mujer a la que Pedro resucitó por petición de muchas personas, su historia la podemos leer en Hechos 9:36–42. Realmente no tenemos mucha información sobre esta mujer, sólo sabemos que vivía en Jope, era seguidora de Jesús y “abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía”. Sin embargo, con estos pocos datos podemos darnos cuenta de que era una persona que ayudaba a suplir las necesidades de la gente a su alrededor y la gente la quería. Se dice que cosía lindos vestidos para las viudas, pero seguramente ayudó a muchas otras personas.
Lección 2: Así como Dorcas, nosotros también debemos ser sensibles a las necesidades de los demás. Es necesario que prestemos atención a las personas que nos rodean para que podamos detectar cómo podemos ayudarlos. No siempre es necesario tener mucho dinero, sino que lo importante es tener la disposición de ayudar en lo que se pueda, con lo que tengamos a la mano. Debemos buscar parecernos más a Jesús, siempre sensible y dispuesto a ayudar a los necesitados.
La mujer de Pilato
En la biblia ni siquiera se menciona su nombre pero esta mujer aparece en el versículo de Mateo 27:19 “Y estando él [Pilato] sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él”. Otra persona de la que no tenemos mucha información, pero con esa breve mención podemos reflexionar un poco y darnos cuenta de que fue una buena persona. Aunque sabía que no tenía poder sobre la decisión de su marido, ella sabía que tenía algo que decir y no se quedó callada, advirtiendo a Pilato de que Jesús era un hombre inocente. Gracias a esto, el gobernante entendió que no debía sentenciar a Jesús a muerte, pero finalmente tuvo que hacerlo por la gran presión del pueblo.
Lección 3: De esta historia podemos aprender que cuando tenemos algo importante que decir, aunque parezca que no tiene mucho sentido hablar, debemos hacerlo. Muchas veces Dios nos habla a través de otras personas o incluso nos utiliza a nosotros en beneficio de alguien más. Así que dejemos que el Espíritu Santo nos guíe cada día y seamos sensibles a su voz tanto como receptores como emisores de un mensaje.






