Hacia el nuevo ciclo
'Hay un momento para el valor y otro para la prudencia y el que es inteligente los distingue.' Soc. Poetas Muertos
Se aproxima el fin de año, y como es costumbre en la mente reflexiva de la mayoría de las personas, se comienza una danza de preguntas sobre los distintos rumbos que se avizoran para el siguiente año. Este ejercicio siempre va aderezado con la evaluación nostálgica de las actividades emprendidas en el año anterior y de los resultados voluntarios o no, de lo obtenido en cada una de ellas.
El siguiente año, ¿Será mejor? ¿Se lograrán los objetivos? ¿Habrá una mejoría real en la sociedad? Y así, el ciclo continuo de este procedimiento se ha llevado a cabo desde que el calendario romano rige en occidente, siempre con la añoranza de que los tiempos pasados siempre fueron mejores que el presente.
Algunos datos nos ponen en perspectiva: los 7300 millones de personas que actualmente habitan el mundo seguirá en aumento y para el 2020 la cifra será de 7600 millones, creciendo hasta 9500 millones para el 2100, de los cuales el 80% vivirá en África o en Asia, específicamente en países como India, Nigeria, Pakistán, Congo, Etiopía, Indonesia y Uganda.
En México la población actual es de 122 millones estimando 137.837 millones para el 2020. Cifras que escapan a una concreción directa en la mente pero que estipulan la serie de desafíos que como sociedad se tienen que enfrentar: servicios, trabajo, seguridad, vivienda y educación.
Algo es real y contundente en todos estos análisis, el mundo de nuestros padres no existe más, una nueva visión rige en todas las esferas de la vida y se está frente a la construcción de una personalidad neurótica de este tiempo. Se vive en la creciente sociedad red con innumerables avances en el acceso y especialización en la información y eso ha cobrado facturas de diversas formas, pareciera que entre tanto dato, lo valioso y noble de la esencia humana se ha desdibujado.
Lo anterior en realidad no es una novedad asombrosa, es un discurso que se ha conformado desde el inicio del nuevo milenio, sin embargo el desafío se presenta siempre al final e inicio de cada nuevo ciclo de 365 días, ¿Cómo disponernos a este nuevo inicio? ¿Valen la pena los emprendimientos individuales ante una realidad tan aplastante en lo colectivo?
Sí, aun es válido pensar que las acciones individuales siguen importando. Parafraseando una de las máximas más recordadas de la sociedad de los poetas muertos: no importa lo que digan, las palabras y las ideas siguen cambiando al mundo, por ello es importante cobrar conciencia de como los actos individuales pueden ser el detonante de cambios sociales radicales ya que está demostrado que las actitudes positivas son más fáciles de copiar entre las personas que las actitudes negativas.
Aunque la realidad se muestre desalentadora desde la óptica de un país en vías de desarrollo como el nuestro, no debe ser derribada la posibilidad de una reconstrucción social de México a través de la unión de voluntades que se declaran ansiosas de buscar el mejor en las acciones humanas.
Hace más de 2000 mil años un personaje invisible para su tiempo, se convirtió en el fundamento de toda una cosmovisión para la humanidad, al otorgar voz a aquellos que su mismo grupo social había anulado como personas valiosas. Se acercó a aquellos que habían perdido la orientación de sus acciones y se encontraban descolocados en su conducta. Logró cambiar su visión de resentimiento y desaliento de una forma tan asombrosa que muchos le llamaron hacedor de milagros por la forma en que actuó en favor de los casos más desahuciados de su tiempo. Lo logró a través de un método que hasta el día de hoy sigue siendo objeto de estudio. El método del siervo, en donde la empatía con el que sufre es lo primordial sin juzgarlo por las normas del momento. Usó lo que al parecer son una fuente abundante de milagros: las palabras, conceptos cargados de compasión y de simbolismos que por su sencillez impactaban la mente más elaborada o más atormentada.
Este mismo proceder del Cristo histórico sigue estando disponible y viable para todos aquellos que se reconozcan como agentes de paz y de conciliación en un mundo sumamente necesitado de toda voluntad positiva. Si este año se presenta desafiante tal vez se puedan considerar las acciones de este hombre que caminó por la tierra hace muchos siglos atrás y que enfrentó los mismos desafíos de un mundo que no es fácil de explicar pero que espera lo mejor de aquellos que se declaren pacificadores de la humanidad.






