10 lecciones que aprendí de las plantas…
y que cambiaron mi forma de ver la vida
En mi adolescencia tuve poca atracción hacia las plantas (salvo las que ponían en mi plato para comer), y el poco interés que tenía desapareció cuando me hicieron creer que yo tenía “la mano caliente”, lo que significaba que no podía tocar una planta sin que terminara secándose. Años después, al casarme, descubrí entre las muchas habilidades de mi esposa su pasión por las plantas; al grado de introducir especímenes de uno en uno a nuestro jardín, hasta llegar a tener más de 100 especies en menos de 50 metros cuadrados.
Poco a poco, mi esposa me mostró lo equivocado que estaba respecto a mis creencias sobre matar a las plantas con solo tocarlas. Al principio, me rehusaba a participar del jardín por no querer “dañar” algo que ella cuidaba con tanto esmero, sin embargo, poco a poco fui involucrándome en el riego, en la poda, y hasta en el trasplante y reproducción de plantas.
En este proceso de tener una mejor relación con las plantas, he obtenido muchas lecciones que han cambiado mi forma de ver la vida y te las quiero compartir a continuación:
1. Paciencia: Cada planta crece a su propio ritmo. Puedes soñar todo lo que quieras con la forma que le quieres dar a ese árbol, cómo usarás la sombra que dará o cómo disfrutarás sus frutos, pero eso no va a hacer que crezca más rápido y tratar de acelerar su crecimiento con químicos puede echar todo a perder.
No sé en qué etapa de tu vida te encuentras actualmente, tal vez eres un universitario queriendo trabajar, un trabajador que busca casarse, tal vez ya estás casado y deseas tener hijos… pero es muy importante tener paciencia para hacer las cosas. ¡No trates de saltar la etapa en la que estás, disfrútala y deja que Dios decida el momento en que tengas que pasar a la siguiente! He visto vidas destruídas por la desesperación, amigos míos que decidieron vivir juntos sin casarse y terminaron separándose porque no se conocían lo suficiente, ¡créeme, no hay prisa! Disfruta la etapa que estés atravesando, ya que cuando llegue el momento de pasar a la siguiente página no podrás volver atrás.
2. Constancia: El hecho de que las cosas tomen su tiempo no significa que no haya nada que hacer ahora. Para que un árbol crezca, debes estar siempre pendiente de él; debes regarlo, revisarlo constantemente en busca de plagas y corregir las ramas que toman un rumbo no deseado.
Pues bien, si eres estudiante, no pierdas el tiempo de estudio, no te saltes las clases, esmérate en tu proceso de aprendizaje, no te conformes con lo que te enseñan los maestros en el aula, infórmate, crece como persona y, cuando llegue ese momento que tanto anhelas de graduar, estarás preparado para triunfar. El momento de prepararse es hoy.
3. Ten cuidado de sembrar en el sitio equivocado: Por falta de espacio o por buscar el lugar más cómodo para mí, terminé colocando plantas que requieren luz de sol directa debajo de algunos árboles, lo que provocó un crecimiento alargado y débil de la planta, afectando su calidad de vida. En otras ocasiones, puse plantas de sombra en pleno sol, lo que las dañó gravemente e incluso mató a algunas.
Como con las plantas, tú también debes cuidar donde “echas raíces”, pues los amigos que tienes pueden ayudarte a crecer o perjudicar tu crecimiento. Aléjate de las malas influencias, tanto de aquellas que te desvían del camino correcto como de las que te “dañan” diciendo que no puedes hacer algo y que no podrás lograr tus sueños. ¡No permitas que otros limiten tu crecimiento!
4. El riego es importante: Una parte importante del cuidado del jardín es el riego constante, de acuerdo a las necesidades de las plantas y con el agua adecuada para ellas; si el agua está contaminada puede dañar gravemente a las plantas e incluso dicha contaminación puede pasar a nosotros al consumir las hortalizas.
Cristo es el “Agua de vida”, el agua de la cual todo ser humano debe beber para encontrar paz y amor; sin embargo, muchas veces descuidamos el riego y -lo que es peor- sustituimos el agua por otro tipo de “riego”. ¿Cuánto tiempo pasas en el estudio de la Biblia? ¿Y en las redes sociales? Si aplicamos el “agua incorrecta” solo obtendremos amargura y tristeza para nosotros y para los que nos rodean.
5. Saber dejar ir: Al mudarnos hace poco, tuvimos que dejar un árbol de papaya que ya estaba dando frutos. Fue difícil desprendernos de algo que nos daba un beneficio, sin embargo fue necesario, ya que no teníamos cómo llevarlo a nuestra nueva casa, no había espacio para él, y lo peor es que al ser tan grande (casi 3 metros de alto) no sabíamos si sobreviviría a este trasplante. La mejor forma de asegurar su existencia era dejarlo donde estaba.
Con el pasar de los años, te darás cuenta que constantemente llegan cosas nuevas a tu vida: perspectivas, trabajos, amigos, noviazgos; son relaciones y sentimientos que son muy bellos y hasta saludables pero que llegan a su final. Esto no es motivo para caer en depresión, pues somos viajeros en esta vida y constantemente estaremos conociendo y despidiéndonos de cosas, lugares y personas. No vivas en el pasado, no te aferres a lo que “pudo ser”, tienes que seguir adelante, mirando hacia el futuro. ¡Agradece a Dios por las personas o cosas que se han ido de tu vida, por las enseñanzas que dejaron y sigue adelante!
6. Protege lo que es importante: Tuve un Anturio que me gustaba mucho, me encantaban sus flores y por lo mismo quise ponerlo en un lugar más visible, así que lo coloqué al frente de la casa. Un día, al llegar del trabajo descubrí que ya no estaba, alguien se lo había llevado. Esto fue doloroso porque era un regalo de mi abuela, sin embargo, la culpa era totalmente mía, pues nunca debí dejar algo tan importante para mí al alcance de extraños.
No descuides tus estudios, tu trabajo o la oportunidad de hacer algo que quieres en la vida. Busca la forma de reponer lo que hayas perdido, aprovecha al máximo lo que tienes y no dejes que nada ni nadie se lleve lo que te estás esforzando por conseguir.
7. Quita las malezas cuando todavía son pequeñas: Cuando comenzamos con el jardín, constantemente veía a mi esposa agachada entre las plantas cortando pequeños brotes de pasto. Al principio lo hacía ella sola y le tomaba hasta 4 horas retirar toda la maleza. Después, aún con mi ayuda, no logramos arrancar toda la maleza, algunas hierbas lograron crecer y tener raíces tan profundas que se volvieron muy difíciles de sacar.
Así son los problemas en nuestra vida, empiezan pequeños (tal vez sea una deuda pequeña, un pago atrasado, una tarea pendiente, etc.); sin embargo, el momento de hacerlo es ahora, ya que si lo dejas para después pasará el tiempo y “echará raíces profundas” al grado que cuando quieras darle solución será algo muy difícil o hasta imposible de resolver.
8. Haz las cosas con cuidado: El método que mi esposa usa para quitar la maleza de su jardín es el método manual, es decir, con la mano arranca las plantas que son plaga o que pueden dañar las plantas que procuramos. Al principio me molestaba, pues tenemos herramientas para deshierbar, pero ahora entiendo que lo hace así para evitar dañar las plantas de los alrededores. A veces las raíces se entrelazan y es bastante complicado separarlas sin dañar la planta que nos interesa, es por esto que se debe tener un tacto correcto al manipular las malezas.
Al querer ayudar a alguien, al dar un consejo e incluso al llamar la atención, debemos hacerlo con el mayor tacto posible. La palabra mal empleada puede dañar en vez de restaurar, el consejo con las mejores intenciones puede ser destructivo con las palabras incorrectas. ¡Seamos prudentes al decir las cosas!
9. Los bichos son importantes: Cada insecto en el jardín cumple una función dentro de ese ecosistema, si lo retiramos o matamos muy probablemente tendremos más problemas que beneficios. Así que es necesario dejarles hacer su trabajo para el correcto crecimiento de las plantas.
Pues bien, así es como los jóvenes ven a los adultos, como insectos molestos que solo buscan perjudicar, que no saben divertirse y siempre vienen con sus “consejos aburridos”. Pero déjame decirte que llegará un día en que extrañes esos consejos “molestos” que venían de personas que realmente te amaban y se preocupaban por ti. Esas llamadas de atención provienen de un corazón que busca lo mejor para ti, así que no los ignores, son consejos que serán muy importantes para tu futuro.
10. Define tus metas y los pasos para lograrlas: Antes de sembrar una planta ten en cuenta lo que va a pasar con ella cuando crezca, puede terminar tapando a otra planta que quieras que luzca más en tu casa, puede quitarle sol a plantas que ya habías sembrado anteriormente e incluso matar a las plantas a su alrededor.
Al iniciar nuestro primer jardín, decidimos convertir ese espacio en un jardín tropical, por lo que buscábamos plantas de bulbo, plantas que resisten el riego abundante. Con el paso de los meses y el cuidado adecuado, vimos cumplido ese objetivo, incluso aparecieron plantas que nosotros no sembramos y que eran compatibles con el objetivo, como el helecho de arroz y hasta musgo.
¿Cuáles son tus metas? ¿Cómo te ves dentro de 10 años? ¿Estás preparando el terreno para que tus sueños se cumplan o tus acciones comprometen tu futuro? Estás en el camino de construir tu vida, el tiempo de “sembrar” para tu futuro es hoy, ¡elige tu meta y lucha por ella!
“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.” Génesis 1:29
Dios nos ha colocado en este mundo para cuidar la naturaleza y nos dejó la tarea de sembrar la tierra, de cuidar el planeta. No existe la mano “buena” o “mala” para las plantas, pues todos fuimos creados para ser labradores de la tierra y esto tiene un propósito: a través de nuestro contacto con las plantas y animales, aprendemos sobre el amor de Dios. Ese es nuestro primer escenario de aprendizaje sobre el amor Divino, el mismo escenario en que estaremos aprendiendo por la eternidad cuando Cristo vuelva y nos lleve con Él a ese mundo nuevo en el que ponemos nuestra esperanza.






