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La sal, conocida también como cloruro de sodio, está compuesta por un 40% de sodio y un 60% de cloro. El sodio es un nutriente esencial, ya que interviene en funciones de los nervios y músculos, y ayuda a mantener en equilibrio sus líquidos. El sodio se encuentra en altas cantidades en distintos productos como productos de origen animal, alimentos elaborados o ultraprocesados y ciertos condimentos. Aunque muchas veces el sodio se utiliza como sinónimo de sal, no lo es; por lo que para conocer la cantidad de sal que contiene un producto se deben multiplicar los gramos de sodio por 2.5.

Actualmente, el consumo de alimentos ultraprocesados que son altos en energía y que contienen entre otras cosas sal, ha ido aumentando y esto ha propiciado el desarrollo de diferentes patologías cardiacas y cerebrales, derivadas de niveles elevados de la presión arterial. Aunado a esto, el consumo de frutas y verduras ha ido disminuyendo y eso ha afectado gravemente la salud de las personas, principalmente porque el consumo de potasio ha disminuido. El potasio contribuye a la disminución de la tensión arterial. El consumo de potasio es de vital importancia en la dieta del ser humano, ya que ayuda a mantener el volumen de plasma, fomenta el equilibrio ácido-base, ayuda a transmitir impulsos nerviosos y favorece el funcionamiento celular.

Las recomendaciones de ingesta de sodio varían en cuanto a las patologías, pero para un adulto sano, la Organización Mundial de la Salud recomienda menos de 5 gramos de sal al día (equivale a ¾ de una cucharada de té). Para las personas mayores de 50 años, afroamericanos y personas con hipertensión, diabetes e insuficiencia renal, su consumo al día debe ser de 1.5 gramos (equivale a ½ cucharada de té).

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La ingesta de sal en la mayor parte de la población mexicana es de 9–12 gramos, este elevado consumo y la disminución de potasio, contribuyen a la hipertensión arterial y el aumento de riesgos de accidentes cardio y cerebrovasculares. En nuestro país 8 de cada 10 personas superan los límites diarios del consumo aconsejado.

Los riñones son los principales reguladores de sodio, y son los encargados de generar un equilibrio y sacarle provecho al sodio consumido; pero cuando se ingiere un exceso de sal, los riñones no la pueden eliminar, lo que provoca que se acumule en nuestra sangre y, con esto, se incremente el volumen sanguíneo. Esto provoca, a consecuencia, que el corazón tenga que latir más fuerte para mover la sangre y se produzca una elevación en la tensión arterial.

Se estima que cada año se podrían prevenir cerca de 2.5 millones de muertes si el consumo de sal en la dieta disminuye.

Los principales factores que contribuyen al consumo de sal son la cultura y los hábitos alimentarios de la población. Pero aquí te comparto algunos consejos para disminuir su consumo:

  1. Busca alimentos bajos en sal o sodio
  2. Sazona con especias
  3. Enjuaga las verduras enlatadas antes de su consumo
  4. Limita el consumo de cereales y panes
  5. Opta por comidas frescas y de preferencia come en casa
  6. Cocina los alimentos al vapor
  7. Si quieres utilizar sal de preferencia utiliza sal marina, ya que su sabor es más fuerte
  8. No pongas sal en la mesa

Limitar el consumo de sal ayuda a disminuir la tensión arterial, el riesgo de padecer enfermedades cardiacas y cerebrales, y además, disminuye la pérdida ósea de calcio, reduciendo el riesgo de padecer osteoporosis y fracturas.

El mejoramiento de hábitos es una responsabilidad del individuo pero también de la sociedad.



Referencias:

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/salt-reduction. Accedido 9 de octubre de 2020.

CONSUMER (https://www.consumer.es/), EROSKI. 7 consejos para reducir el consumo de sal. https://www.consumer.es/alimentacion/siete-consejos-para-reducir-el-consumo-de-sal.html. Accedido 9 de octubre de 2020

http://www.plancuidatemas.aesan.msssi.gob.es/conocelasal/por-que-necesitamos-la-sal.htm. Accedido 9 de octubre de 2020.