Cuando te dejas dirigir por Dios
La historia de cómo Silvia Artoh decidió bautizarse durante la semana de oración.
En el corazón del semestre de la Universidad de Montemorelos, la Semana de Oración se celebra como un oasis espiritual, uniendo a estudiantes, docentes y miembros de la comunidad en una experiencia de fe y reflexión. En esta ocasión, la historia de Silvia Artoh, estudiante de Psicología Clínica, captura la esencia del fin primario de la educación adventista: un encuentro salvador con Jesucristo.
Desde la anticipación que envuelve la preparación de la semana, con oradores seleccionados con -por lo menos- un año de anticipación, hasta la diversa participación de cerca de 500 personas (incluyendo diaconisas, diáconos y jóvenes de diferentes clubes y un equipo de producción para la transmisión en vivo), cada detalle revela la magnitud de este evento. Con 16 reuniones que congregan a aproximadamente 1,500 personas en cada culto, la Semana de Oración no es solo un evento más, sino una experiencia transformadora que este año culminó con el bautismo de 43 personas y una participación récord en la Santa Cena.
El orador, el Dr. Henry Alejandro Barrios, director Asociado de Ministerios Hispanos en Florida, Estados Unidos, nos recuerda que la confianza TOTAL en Dios es el pilar de nuestra fe; una lección que resonó a través de los temas tratados durante la semana. Esta enseñanza se hizo particularmente relevante para Silvia, quien tuvo un reencuentro personal con Dios.
La historia de Silvia es un testimonio de búsqueda y revelación. Su camino hacia el bautismo estuvo marcado por la introspección y el anhelo de una conexión más profunda con Dios. Desde su llegada a la universidad, Silvia se enfrentó con versículos bíblicos que parecían responder directamente a sus oraciones, guiándola suavemente hacia una decisión que había pospuesto por años.
El descubrimiento de Salmos 25:4–5 que dice: “Muéstrame, Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día”, en un momento de duda y reflexión, marcó el inicio de su viaje. Este fue el primer eslabón de una cadena de eventos divinamente orquestados, desde estudios bíblicos espontáneos con amigas, hasta el hallazgo providencial de la guía de estudio “Fe de Jesús”, que fortaleció su deseo de reafirmar su fe a través del bautismo.
La interacción humana jugó un papel crucial en su vida, destacando la importancia de la comunidad en nuestra formación espiritual. Un grupo de estudio de la escuela sabática, el apoyo incondicional de sus amigas y la dirección espiritual de los pastores facilitaron un ambiente donde Silvia pudo explorar y profundizar su fe sin temor al juicio.
El clímax de su historia llegó con el bautismo, un acto simbólico de renacimiento y compromiso en su camino junto a Cristo. Este momento no solo representó su propia transformación, sino también la influencia positiva de la Semana de Oración en la vida de los asistentes. La experiencia de Silvia refleja la esencia de estas reuniones: un encuentro personal con Dios, fortalecido por la comunidad y la fe compartida.
“Una respuesta directa a mis oraciones fue encontrar amigas que me acercaran más a Dios. Mis amigas, en verdad, son un regalo del cielo y gracias a su apoyo incondicional, pude tomar la decisión de bautizarme con absoluta convicción. Ahora, me siento parte de una comunidad que, en lugar de emitir juicios, ofrece su apoyo; en lugar de apuntar con el dedo, extiende sus brazos en amor; en lugar de rechazo, me ofrece un abrazo sincero. Al salir de las aguas bautismales y ver a mis amigas alineadas en señal de apoyo, no pude evitar pensar en lo hermoso que era ese momento. Aunque mi familia no pudo estar presente, uno de mis anhelos más profundos era que mi madre fuera testigo de este paso.
Al decidir bautizarme, experimenté un cambio fundamental: una paz que trasciende toda descripción se asentó en mi ser. Mis amigos me advirtieron que, tras el bautismo, enfrentaría desafíos, que el adversario intentaría desviarme. Pero en mi corazón, sé que no hay motivo de preocupación; Dios es infinitamente más poderoso y en Él ya tengo la victoria asegurada”.
La Semana de Oración de la UM es un testimonio viviente del poder transformador de la fe. La historia de Silvia Artoh nos recuerda que, en nuestra búsqueda espiritual, no estamos solos. Estamos rodeados por una comunidad que nos apoya, nos guía y celebra con nosotros cada paso hacia una vida de mayor plenitud en Dios.
Así, esta semana de énfasis espiritual se convierte en un catalizador de cambio, un espacio donde historias como la de Silvia se entrelazan con otras de la gran familia universitaria. En ella, cada oración, cada himno, cada versículo y cada testimonio resuena con la promesa de un nuevo comienzo en Cristo, inspirando a todos a confiar plenamente en el camino que Dios tiene preparado para nosotros.
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Fuente: Silvia Artoh y Misael Castaneda, reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Dámaris Salazar.






