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Cómo resolver conflictos familiares según la historia de Jacob y Esaú

Lecciones bíblicas sobre perdón, reconciliación y humildad para sanar relaciones rotas y seguir adelante con paz interior.

Imangen de Freepik.
Imangen de Freepik.

¿Con quién estoy molesto hoy? ¿Hay alguien con quien debería reconciliarme? En medio de tantos desacuerdos, incluso dentro de la familia, es inevitable preguntarnos, ¿vale la pena vivir distanciados por orgullo, heridas o malentendidos?

¿Qué hubiera pasado si Jacob (Israel) no hubiera tenido que regresar a donde estaba su hermano? Si los hermanos nunca más se hubieran visto, Jacob hubiera muerto creyendo que su hermano seguía enojado con él y hasta queriéndolo matar… ¿Cómo resolver un conflicto?

1.     Debemos enfrentarlo. 20 años habían pasado y Jacob seguía cargando con la culpa de lo que le había hecho a su hermano… No dice en qué punto Esaú decidió perdonar a Jacob, pero Jacob nunca se hubiera dado cuenta si no se enfrentaba a su hermano.

2.     Reconocer mi responsabilidad. Independientemente de lo que me hicieron, tengo que reconocer la parte con la cual yo contribuí para haber creado el conflicto y cómo contribuyo para perpetuarlo. No es echar culpas, más bien reconocer la mía.

3.     Tener un plan. A pesar que este tipo de conflictos, para resolverlos, requieren intervención de Dios, necesitamos hacer un plan (aunque muchas veces no se lleven a cabo) para demostrar nuestro arrepentimiento. Es importante que la otra parte del conflicto pueda notar que estamos arrepentidos.

4.     Estar dispuestos a seguir adelante. Una vez que se habló, y se perdonó, hay que tomar una decisión muy importante, ¿sigo adelante con la relación? Haber perdonado no quiere decir que todo debe volver como antes… algunas veces hay que apartarse y está bien… pero también Dios puede dar la capacidad de seguir adelante y reconstruir la relación.

Definitivamente todos los conflictos tienen particularidades que solo los involucrados saben. La única constante es la capacidad que Dios nos puede dar para resolverlos si tan solo lo invitamos a mediar y somos humildes para seguir sus indicaciones.

“Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó a su hermano. Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándose sobre su cuello, lo abrazó y besó; los dos lloraron.” (Génesis 33:3 – 4).

Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
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