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Vive un verano de crecimiento espiritual

Aprovecha estos días para cultivar una espiritualidad visible, profunda y en constante crecimiento.

Imagen de Envato.
Imagen de Envato.

El verano inició oficialmente hoy.. y llega con su calor envolvente, con días más largos y una naturaleza que se expande en color, vida y movimiento. Es una estación que nos habla de madurez, de frutos visibles, de crecimiento pleno. Pero más allá de lo que sucede en el entorno, también puede ser un tiempo clave para que nuestra fe florezca.

Si la primavera simboliza el renacer, el verano representa el tiempo en que lo sembrado florece plenamente y da fruto.Así como los campos se llenan de flores y los árboles de frutos, también nosotros estamos llamados a dar fruto en nuestra vida espiritual.

Jesús lo dijo claramente: “Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos” (Juan 15:8, NVI). Este puede ser un buen tiempo para evaluar lo que está creciendo dentro de nosotros: ¿estamos cultivando paz, paciencia, amor, dominio propio?

Pablo lo resume en su carta a los gálatas: “El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (Gálatas 5:22–23). Estos frutos no surgen de la noche a la mañana; requieren cuidado constante, tiempo de calidad con Dios, y decisiones diarias que alimenten nuestra fe.

El verano puede ofrecernos el espacio para reconectar con lo esencial; disfrutar de la creación, descansar, compartir con quienes amamos y renovar la perspectiva con la que vivimos. No se trata de hacer más cosas espirituales, sino de integrar la espiritualidad en nuestra vida cotidiana. Una caminata al aire libre puede ser un momento de oración. Una tarde tranquila puede incluir la lectura de un salmo. Una conversación honesta puede abrir paso a una fe compartida.

Quizás este verano no sea solo una pausa, sino un punto de partida. Que la belleza del entorno te inspire a buscar también la belleza de una vida en sintonía con Dios. Porque la fe, al igual que los frutos en verano, está llamada a crecer, a mostrarse y a alegrar el corazón de quienes la ven.

Este es tu tiempo para florecer.

Editora: Brenda Cerón.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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