Un respiro en la rutina
La comunidad UM se une para reflexionar y fortalecer su fe a través del ejemplo de Daniel.
La Semana de Oración es un momento especial durante el semestre que nos brinda un espacio único para desconectarnos de las tensiones diarias y encontrar un respiro en medio de la rutina. Todos los que asistimos, nos presentamos con diferentes perspectivas, experiencias y retos personales. Algunos podemos estar enfrentando exámenes difíciles, otros luchando con la carga de responsabilidades familiares o laborales, y algunos simplemente buscando dirección en el camino académico y espiritual.
Independientemente de nuestras circunstancias individuales, la Semana de Oración es un momento en el que podemos hacer una pausa, dejar de lado nuestras preocupaciones y centrarnos en nuestra relación con Dios. Nos invita a reconectar con lo que más importa, a buscar su guía y fortaleza en un entorno que fomenta la reflexión y la espiritualidad. Y en esta oportunidad, pudimos recibir lecciones especiales de la vida del personaje bíblico Daniel.
Guiados por el Pastor Busi Khumalo, director de Ministerios Juveniles de la Iglesia Adventista Mundial, pudimos indagar profundamente sobre las enseñanzas de la vida de Daniel, destacando cómo, incluso en su juventud, él permaneció fiel a Dios. A pesar de las dificultades que enfrentó, siempre puso a Dios en primer lugar, demostrando una confianza inquebrantable en su poder. Con su historia, nos mostró que cuando permitimos que Dios actúe en nuestras vidas, Él siempre tiene el control y nos guía en el camino correcto.
Una de las más grandes lecciones que pude extraer de esta semana es que como jóvenes, debemos mantenernos firmes en nuestra fe, mostrando nuestros valores cristianos en todo momento, y que la fidelidad a Dios no solo honra nuestra fe, sino que trae consigo la mayor recompensa: el cumplimiento del plan perfecto que Dios tiene para cada uno de nosotros. Y estas palabras me inspiran y me recuerdan la grandeza y el poder de nuestro Creador, quien, a través de su infinita sabiduría, obra siempre para nuestro bien.
En el marco de la Semana de Oración, es fundamental recordar que no estamos solos. Juntos, como comunidad, nos apoyamos mutuamente, compartiendo nuestras inquietudes y esperanzas. Al compartir nuestras oraciones, nuestras luchas y nuestras victorias, creamos lazos más profundos y nos fortalecemos. Por eso nos reunimos como familia para crecer juntos. Este es un tiempo para escuchar, reflexionar y renovar nuestro compromiso espiritual. Al hacerlo, no solo nos acercamos a Dios, sino que también nos fortalecemos como estudiantes y como familia en Cristo.
Aprovechemos cada momento y que cada semana de oración sea un espacio de paz, renovación y conexión.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.






