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Las reglas de la vida ¿son para romperse?

Al igual que respetamos las normas sociales y civiles, debemos respetar las leyes fisiológicas de nuestra salud para vivir una vida plena y saludable.

Foto: Pulso Estudiantil
Foto: Pulso Estudiantil

“Las reglas son para romperse…” Es una frase que he escuchado muchas veces de adolescentes y jóvenes, y yo le añadiría “y para sufrir las consecuencias de nuestras acciones”. Aunque puede ser tentador desafiar las reglas y normas establecidas, especialmente cuando somos jóvenes y nos sentimos invencibles, debemos ser conscientes de que todas nuestras acciones siempre tendrán consecuencias.

En la vida moderna, existen reglas y leyes establecidas para proteger a las personas y mantener el orden social. Reglas de tránsito que al no cumplirlas pueden ocasionar un accidente, reglamentos de los bancos que al no cumplirlos me pueden generar deudas, leyes que regulan las oficinas de gobierno, hospitales y hasta espacios públicos. Parece que todo en nuestra vida cotidiana está regulado por una serie de leyes, normas y reglas que deben ser respetadas para asegurar el bienestar colectivo; pero que constantemente se rompen, seguramente tú mismo las has roto en alguna ocasión y “no ha pasado nada”.

Al no tener el castigo o sanción por romper alguna regla, podemos llegar a pensar que eso siempre será así, que nunca va a pasar nada; sin embargo, cada vez que hacemos algo incorrecto aumenta la probabilidad de ser sancionados. Porque una persona puede salirse con la suya una vez, tres veces y hasta muchas veces, pero no será así por siempre.

Del mismo modo, en nuestra salud también existen leyes fisiológicas que debemos respetar para mantener un cuerpo saludable y en equilibrio.

Cuando desafiamos estas leyes fisiológicas, al igual que cuando desafiamos las normas sociales y civiles, estamos corriendo el riesgo de sufrir las consecuencias de nuestras acciones. Por ejemplo, llevar una alimentación adecuada es una de las leyes fisiológicas más importantes que debemos respetar. Una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales y baja en grasas saturadas y azúcares, es fundamental para el correcto funcionamiento del cuerpo. Si no respetamos la ley fisiológica de la alimentación y consumimos una dieta poco saludable, es posible que nuestro cuerpo sufra de enfermedades crónicas, como la obesidad, la diabetes y enfermedades cardíacas. Claro que las consecuencias no siempre son de inmediato, la mayoría de las veces se presentan después de muchos años y de muchas repeticiones de hacer un hábito no saludable.

De igual manera, si no respetamos la ley fisiológica del sueño y no dormimos lo suficiente, es posible que nuestro cuerpo se sienta agotado y nuestro rendimiento cognitivo y físico se vea afectado. Las leyes fisiológicas son fundamentales para nuestro bienestar, y cuando las desafiamos, estamos poniendo en riesgo nuestra salud y bienestar a largo plazo.

Así mismo, es importante beber suficiente agua para mantener el cuerpo hidratado y en óptimas condiciones; pero el consumo de bebidas alcohólicas, gaseosas, bebidas energéticas y otros líquidos con sustancias tóxicas son perjudiciales a la hora de querer tener una buena hidratación.

Otra de las leyes fisiológicas que debemos respetar es el ejercicio regular. Mantener una actividad física constante ayuda a mantener una buena salud cardiovascular, fortalece los músculos y huesos, y reduce los niveles de estrés. Por lo tanto, es importante encontrar una actividad que disfrutes (ya sea caminar, correr, nadar o practicar algún deporte) e incorporarla en tu rutina diaria.

Por último, evitar hábitos nocivos como el tabaco y el alcohol es también una ley fisiológica que debemos respetar. El tabaco y el alcohol son sustancias altamente perjudiciales para la salud y su consumo puede tener consecuencias graves para el cuerpo, incluyendo enfermedades pulmonares, cardiovasculares, cáncer y daño hepático.

Llevar una vida sana cada vez es más valorado en nuestra sociedad. La necesidad de mantener un equilibrio entre el cuerpo y la mente, de manera que el bienestar físico y emocional estén en sintonía, se ha vuelto una prioridad para muchas personas. Sin embargo, aunque esta idea ha ganado cada vez más terreno, muchas veces no somos conscientes de la importancia de cumplir con las leyes fisiológicas de la salud. Se nos hace fácil no cuidarnos cuando vemos que nuestro aparentemente funciona bien.

Respetar estas leyes fisiológicas no solo nos ayuda a mantener un cuerpo saludable, sino que también contribuye a mejorar nuestra calidad de vida. El cuerpo humano es una máquina compleja que necesita cuidados y atenciones constantes para funcionar correctamente. Cuando ignoramos estas leyes fisiológicas, estamos poniendo en riesgo nuestra salud y bienestar a largo plazo.

Por lo tanto, es importante incorporar hábitos saludables en nuestra rutina diaria y respetar las leyes fisiológicas que rigen nuestro cuerpo. Comenzar con pequeños cambios, como caminar 30 minutos al día o reducir el consumo de alimentos procesados, puede marcar una gran diferencia en nuestra salud general.

Al igual que respetamos las normas sociales y civiles, debemos aprender a respetar las leyes fisiológicas de nuestra salud para vivir una vida plena y saludable. ¡No esperes más para comenzar a cuidar tu cuerpo y mente! Respetar las leyes fisiológicas de la salud es la clave para disfrutar de una vida sana llena de bienestar y equilibrio.

*Creado con ayuda de inteligencia artificial.

Héctor Murillo

Autor
Director médico del Centro de Medicina de Estilo de Vida: Vida Sana, del Hospital La Carlota y docente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Montemorelos. Certificado en Medicina de Estilo de Vida por el International Board of Lifestyle Medicine.
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