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Hoja en blanco: un nuevo comienzo

Descubre cómo una actitud adecuada y de confianza en Dios puede transformar tu experiencia ante un nuevo año.

Foto: Comunicación Institucional
Foto: Comunicación Institucional

¿Alguna vez te has preguntado qué significa “empezar de nuevo”? Aunque esta idea puede aplicar a varias situaciones, el inicio de un nuevo año sin duda es un pretexto perfecto que nos ayuda a reflexionar sobre lo vivido y nos motiva a “volver a comenzar”, visualizando las metas y proyectos que esperamos cumplir durante el año, gracias a las oportunidades personales o profesionales que se nos presenten para reinventarnos, aprender y crecer. Si quieres aprovechar este momento para redefinir ciertos objetivos, te comparto estas 3 recomendaciones:

1. Ante todo, mantén una actitud positiva. Comenzar de nuevo implica cambiar la forma en que normalmente percibimos las situaciones. Imagina este nuevo año como una hoja en blanco lista para ser llenada con tus éxitos y experiencias. Cambiar nuestra perspectiva a menudo implica dejar atrás pensamientos negativos y adoptar una actitud positiva, como dice Filipenses 4:8 (RVR1960): “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”

2. Establece metas realistas y tangibles. Los nuevos comienzos son la oportunidad perfecta para establecer metas que te inspiren a crecer. Ya sea en tu carrera universitaria, en tus relaciones o en tu desarrollo personal, establece metas realistas y tangibles. Proverbios 16:3 (NVI) nos recuerda: “Pon en manos del Señor todas tus obras y tus proyectos se cumplirán.” Esto no significa que todo será fácil, pero con esfuerzo y dedicación, puedes alcanzar lo que te propongas.

3. Desarrolla nuevas habilidades. Con los nuevos comienzos siempre llegarán nuevos desafíos, así que es la oportunidad ideal para aprender algo nuevo. Ya sea aprender otro idioma, perfeccionar tus habilidades técnicas en cierta área o sumergirte en un campo completamente nuevo, el aprendizaje constante enriquece nuestras vidas. En 2 Timoteo 2:15 (NVI), la Biblia nos insta: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

Cada etapa que cruzamos tiene un propósito y un tiempo determinado en nuestra vida. Abrazar los nuevos comienzos significa reconocer que el cambio es natural y que esto traerá oportunidades valiosas para nosotros en distintas áreas, así como dificultades que también aportarán a nuestro desarrollo si ponemos toda nuestra confianza en el que es “el alfa y la omega, el principio y el fin (Apocalipsis 21:6)” para que nos guíe hacia un camino lleno de propósito y significado, mientras esperamos el más grande “nuevo comienzo” de la historia, la Segunda Venida de Cristo.

Dámaris Salazar

Autor
LCC. Productora de contenido digital en la Universidad de Montemorelos.
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