Ser agradecido es esencial para apreciar y disfrutar plenamente la vida. Agradecer a Dios diariamente por las bendiciones que nos da, sean grandes o pequeñas, nos hace vivir en armonía con nuestro entorno y nuestro Creador; pero además, nos brinda un alto grado de bienestar físico y mental.

Usualmente, asimilamos la gratitud con mostrarnos agradecidos con alguien cuando nos hace algún tipo de favor. Y, aunque esto es algo bueno, practicar la gratitud va mucho más allá. No implica únicamente agradecer a los demás por sus buenos actos, sino agradecernos también a nosotros mismos y a Dios, tanto por los aspectos positivos como por los no tan agradables.

En la Biblia, Pablo escribió en la carta a Efesios: “Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Cuando nos enfocamos en agradecer lo que ya Dios nos ha dado, dejamos de ver lo que nos hace falta y podemos compartir más lo que tenemos. Es decir, cuando dejamos de poner nuestra atención en lo que no nos gusta o lo que no tenemos y nos enfocamos en lo que sí, el panorama se transforma. Ya no somos víctimas de las situaciones, sino que nos podemos ver como receptores de cosas positivas.

El secreto está en entrenar nuestra mente para que sea capaz de detectar lo positivo que nos ocurre cada día, así aumentaremos la confianza en nosotros mismos, al percibirnos de una forma más positiva; en los demás, al verlos más amables; y en el porvenir, al pensarlo como más prometedor. En lo que te enfocas, se expande. Y cuando colocas deliberadamente tu foco en lo que te hace feliz, irremediablemente comenzarás a percibir lecciones, oportunidades y motivos para agradecer sin importar la situación por la que estés pasando.

Lo mejor de todo es que, además de brindarnos este bienestar mental, tener una actitud de agradecimiento también favorece nuestra salud física. ¿Cómo? Mediante estos 5 beneficios:

  1. Contribuye al buen funcionamiento cerebral: El hipotálamo se activa cuando sentimos agradecimiento o realizamos alguna actividad altruista.
  2. Es adictiva: Al liberar dopamina, alivia el dolor físico. La dopamina es un neurotransmisor que tiene un efecto analgésico y es de gran ayuda para el procesamiento del dolor tanto físico como emocional.
  3. Dispara grandes cantidades de serotonina: También conocida como “la hormona de la felicidad”, por lo que aleja la tristeza y la depresión.
  4. Mejora el sueño de manera importante: Si por las noches sientes que te invade la ansiedad o angustia, comienza a hacer una lista mental de todas esas cosas por las que estás agradecido, es relajante.
  5. Disminuye el cortisol: Conocida como la hormona del estrés. Siempre nos hace sentir mejor “mirar el vaso medio lleno” y no “medio vacío”.

Así que como puedes ver, adoptar una actitud de agradecimiento nos ayudará a sentirnos mejor en todas las áreas de nuestra vida. Si ponemos suficiente atención, todos podemos detectar suficientes cosas por las que debemos sentirnos afortunados cada día.



Para realizar este artículo se consultaron las siguientes referencias:

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https://lamenteesmaravillosa.com/los-beneficios-cientificos-de-la-gratitud/