Dormir bien: un sueño alcanzable
En nuestra rutina diaria podemos estar cometiendo algunos errores que afectan la calidad de nuestro descanso y aquí te decimos cuáles son.
¿Te has puesto a pensar en lo importante que es descansar bien por las noches? Probablemente es una de las cosas a las que prestamos menos atención por la gran cantidad de distractores nocturnos que hay, pero tener un descanso adecuado es lo que nos permite despertar al día siguiente con la energía necesaria para cumplir con todas nuestras obligaciones. Un buen descanso implica dormir las horas necesarias (los adultos requieren 7–8 horas) y tener una buena calidad de sueño.
Algunas de las alteraciones más frecuentes por falta de sueño son: Daño al estado neuro-cognitivo, alteración del estado de ánimo y atención, alteración del metabolismo, mayor riesgo de presentar arterioesclerosis y enfermedades del corazón, resistencia a la insulina, obesidad y enfermedades cardiometabólicas, así como un aumento de accidentes en el trabajo.
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La buena noticia es que todos podemos mejorar nuestros hábitos de sueño en cualquier momento y comenzar a disfrutar los beneficios de un buen descanso. Estos son algunos de los principales:
- Regeneración celular: Al dormir, nuestra piel también descansa, y las células se regeneran y oxigenan con mayor facilidad; específicamente en los ojos, donde la Rodopsina (pigmento sensible a la luz) logra renovarse recuperándose del esfuerzo realizado durante el día.
- Regulación de la función inmune: Si descansamos adecuadamente, nuestro sistema inmune se mantiene fuerte para protegernos contra virus y bacterias que entran a nuestro organismo. Desvelos prolongados y constantes afectan este sistema, por lo que debemos evitarlos.
- Consolidación de la memoria. Cuando dormimos, nuestro cerebro puede desconectarse varias horas y así puede procesar toda la información que acumulamos durante el día y guardarla.
- Regulación endócrina y de la actividad eléctrica cortical: Algunas hormonas como el cortisol, se regulan mediante las distintas fases del sueño. Cuando estas fases no se llevan a cabo, se genera un descontrol hormonal interfiriendo en la función del organismo.
- Cuidado del corazón. Durante el sueño, disminuye nuestra frecuencia cardíaca. Esto favorece el trabajo de reparación que hacen las células coronarias y los tejidos. En este momento nuestro organismo también libera la melatonina (conocida como la hormona del sueño) y la hormona del crecimiento.
Sin darnos cuenta, en nuestra rutina diaria podemos estar cometiendo algunos errores que afectan significativamente la calidad de nuestro descanso, por lo que aquí te comparto algunas recomendaciones para que duermas mejor:
- Levántate y acuéstate a dormir a la misma hora todos los días.
- Intenta no tener siestas prolongadas durante el día (Más de 1 hora).
- Evita hacer actividad física intensa justo antes de ir a la cama.
- Evita consumir bebidas estimulantes al final del día.
- Limita el uso de aparatos electrónicos (celular, computadora, TV) antes de dormir.
- No quieras planear tus actividades del día siguiente mientras intentas dormirte.
- No te acuestes a dormir si estás muy estresado, ansioso, enojado o preocupado.
- No utilices la cama para otras actividades como leer, estudiar, comer, trabajar, etc.
- Duerme en una habitación cómoda: oscura, tranquila y que tenga una temperatura de alrededor de 20º.
Si ponemos todo lo que está en nuestras manos, podremos descansar confiadamente en la promesa que encontramos en Salmos 4:8: “En paz me acostaré y así mismo dormiré; porque sólo tú, SEÑOR, me haces vivir confiado”.






