¿Cómo influye la alimentación en los pacientes con cáncer?
Los alimentos, tal como los consumimos habitualmente, son la fuente más importante de sustancias cancerígenas que nos afectan actualmente.
El cáncer es un problema de salud global; cada año mueren en el mundo 14 millones de personas por esta enfermedad, mientras 10 millones reciben el diagnóstico de la enfermedad. Se piensa que para el año 2020 la incidencia anual se elevó de 10 a 15 millones de enfermos. Se señala el envejecimiento poblacional como principal razón de este incremento (1, 2).
Según los datos de Globocan 2012 (3), la nutrición tiene una gran importancia en la prevención de la enfermedad, en una mejor tolerancia al tratamiento, en la calidad de vida e incluso en la supervivencia de los pacientes con cáncer.
El cáncer es posiblemente la enfermedad más temida por el ser humano. Ingentes esfuerzos se llevan a cabo en todo el mundo para tratar de descubrir los factores que lo causan. El más importante de esos factores, la alimentación incorrecta, ya fue señalado por líderes del movimiento de reforma salutífera que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XIX, partiendo de Estados Unidos (4). Además, en las últimas décadas están aumentando rápidamente las evidencias científicas de que el consumo de ciertos alimentos tiene mucho que ver con el cáncer (5). Ver tabla 1.
Los alimentos, tal como se consumen habitualmente en los países desarrollados, constituyen la fuente más importante de sustancias cancerígenas que afectan a los seres humanos (6).
LOS ALIMENTOS COMO CAUSA DE CÁNCER
Actualmente, la alimentación es el principal factor causante de cáncer. Constituye una auténtica contradicción el hecho de que los alimentos que debieran proporcionarnos salud y vida se hayan convertido en la principal causa de cáncer y muerte (3). A continuación, hablaremos de algunos de los tipos de cáncer más “populares” a nivel global.
Cáncer de cavidad oral, faringe y esófago: Los principales factores de riesgo para este tipo de cáncer son el alcohol y el tabaco. Hasta el 75% de estos tumores son atribuibles a estos dos factores (7,8). El sobrepeso y la obesidad es un factor de riesgo establecido para el adenocarcinoma de esófago, pero no para el carcinoma de células escamosas. En los países en desarrollo se piensa que el 60% de estos tumores se deben al déficit de micronutrientes, relacionado con una dieta pobre en frutas, verduras y productos animales (8,9).
Cáncer de estómago: Estudios de casos y controles sugieren un mayor riesgo con la ingesta elevada de alimentos conservados en salazón, especialmente carnes, y que el consumo de frutas y verduras tiene un efecto protector frente al cáncer de estómago (9). La revisión del WCRF-AICR, un bajo consumo de sal y alimentos salados, podría prevenir entre 66 y 75% de los casos de cáncer de estómago (7).
Cáncer de colon y recto: El sobrepeso y la obesidad son los factores relacionados con la dieta más consolidados como factores de riesgo para el cáncer de colon (10,11). El alcohol probablemente aumenta un poco el riesgo. La talla en la edad adulta, que se asocia con la adecuación nutricional durante la niñez y adolescencia, se asocia débilmente con un mayor riesgo, y la actividad física presenta de manera consistente una asociación con un menor riesgo (7,9).
Cáncer de hígado: El principal factor de riesgo para el carcinoma hepatocelular es la infección crónica por el virus de la hepatitis B y en menor medida por el virus de la hepatitis C. Alimentos contaminados con aflatoxina es un importante factor de riesgo en países en desarrollo en las personas con una hepatitis vírica activa (7,8).
Cáncer de próstata: Se ha asociado a las dietas con un alto contenido en carne y productos lácteos con un mayor riesgo, aunque los resultados no son consistentes. Las dietas ricas en grasas se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer de próstata (7,8).
Cáncer de pulmón: Es evidente que el consumo de tabaco representa el principal factor de riesgo. No obstante, también se ha podido comprobar la influencia nociva de la exposición ocupacional de algunos trabajadores al asbesto, níquel, cromo, etc.(7,8)
Cáncer de mama: Entre los aspectos nutricionales que se han asociado con un mayor riesgo para el cáncer de mama destaca la ingesta calórica excesiva, típica del patrón dietético predominante en los países occidentales (13). La obesidad aumenta el riesgo de cáncer de mama en la mujer postmenopáusica aproximadamente en un 50%. La obesidad no aumenta el riesgo de cáncer de mama en la mujer premenopáusica (8). El alcohol es el factor de riesgo relacionado con la dieta sobre el que existe mayor evidencia. Un consumo medio en torno a una bebida alcohólica al día aumenta el riesgo de cáncer de mama aproximadamente en un 7% (10).
NUTRICIÓN EN LA PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DEL CÁNCER
Las dos formas más importantes de reducir el riesgo de cáncer consisten en evitar los agentes que lo producen, entre los cuales el tabaco es el más letal, seguido de la obesidad. Evitar la sobrecarga ponderal, limitar el consumo de alcohol y aumentar el nivel de actividad física contribuirá a reducir el riesgo de cáncer (7,10,14,15).
Probablemente el consumo de frutas y verduras también contribuye a disminuir el riesgo, lo mismo que un menor consumo de carnes rojas y procesadas, alimentos en salazón y bebidas muy calientes (16).
Resumen de la alimentación en estos tipos de cáncer. Ver tabla II.
Referencias
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- Ferlay J, Soerjomataram I, Ervik M, y col. GLOBOCAN 2012 v1.0. Cancer incidence and mortality worldwide: IARC.
- White, E. Consejos sobre el régimen alimenticio. Mountain View (California), Pacific Press Publishing Association, 1968, págs. 458 y 463.
- OMS, Serie de informes Tecnicos n° 797 (Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas: Informe de un grupo de expertos de la OMS). Ginebra, Organización mundial de la Salud, 1990.
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- Boyle P, Autier P, Bartelink H, Baselga J, Boffetta P et al.. European Code Against Cancer and scientific justification: third version (2003). Annals of Oncology 2003; 14:973- 1005
- Riboli E, Lambert R (eds). Nutrition and lifestyle: opportunities for cancer prevention. IARC scientific publication nº 156. Lyon: IARC, 2003
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