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Dios es todopoderoso y nos llama a ser sus colaboradores

La Escritura enseña que Dios no necesita ayuda humana pero nos invita a encontrar propósito en su misión.

Alumnos colportores orando por las peticiones de las personas de Monterrey.  Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.
Alumnos colportores orando por las peticiones de las personas de Monterrey. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.

Muchas veces escuchamos frases que dicen que Dios nos necesita para cumplir su obra. Sin embargo, la verdad bíblica es que Dios no depende de nosotros. Él es autosuficiente, todopoderoso y eterno. Somos nosotros quienes necesitamos de Él para darle verdadero sentido a nuestra vida.

En el libro de 1 Samuel capítulo 5 encontramos un ejemplo claro. Los filisteos habían tomado el Arca del pacto, símbolo de la presencia de Dios. Sin que nadie la defendiera, el Señor mismo derribó a los dioses filisteos y trajo plagas a las ciudades donde llevaron el Arca.

No era el Arca la que tenía poder, sino Dios mismo mostrando la lección contundente. Nadie puede levantarse contra el Dios de Israel.

Por eso, más que pensar en una supuesta “necesidad” que Dios tiene de nosotros, debemos reconocer el privilegio inmenso de colaborar con Él. Es Dios quien tiene el poder, quien hace que todo suceda y, aun así, en su misericordia y gracia nos invita a experimentar la paz y plenitud de ser sus colaboradores.

Cuando hablamos de la misión que Jesús nos dejó en Mateo 28:19,20, entendemos que lo mas importante de esta comisión no es lo que hacemos nosotros sino la promesa que Jesús hizo al decir que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Esa presencia es la que lo hace posible.

La realidad es clara. Dios no nos necesita, pero cada día nos invita a rendirnos a Él, a experimentar su compañía, a colaborar en su misión y a encontrar propósito en nuestra vida a través de Él.

La pregunta está abierta. ¿Qué responderemos hoy ante esta invitación?

“Tomaron los filisteos el Arca de Dios, la metieron en la casa de Dagón y la pusieron junto a Dagón. Cuando al siguiente día los de Asdod se levantaron de mañana, encontraron a Dagón postrado en tierra delante del Arca de Jehová…” (1 Samuel 5:2–3).

Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
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