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Acceso sin barreras: Jesús está disponible para todos los que creen

La historia de Jairo y la mujer enferma en Lucas 8 nos recuerda que la fe, no el estatus, abre el camino al poder de Cristo.

Imagen de Envato.
Imagen de Envato.

El caminar cristiano tiene dos elementos esenciales:

  1. Creer en Cristo
  2. El acceso a Cristo

Es interesante que en el relato de Lucas 8:40 se manejan varios escenarios de acceso a Cristo, pero todos tienen un común denominador: todos están presentes porque creen en Jesús.

El relato empieza con que mucha gente se había congregado para recibir a Jesús. Todos estaban contentos, pero hay dos protagonistas que destacan en esta historia: Jairo, alto funcionario religioso, y una mujer que padecía una enfermedad que nadie conocía.

Los dos creían en Jesús, pero uno de ellos (Jairo), humanamente hablando, tenía las credenciales para tener acceso a Jesús y su poder.

Por lo que Jairo representaba, la muchedumbre se hizo a un lado para que pudiera hablar con Jesús. Tenía una necesidad grande y la gente le dio el paso.

Por otro lado, la mujer, con una necesidad grande también, no recibió el mismo trato de la muchedumbre. No se sabe si ella pidió permiso a los que estaban a su derredor, probablemente sí, pero le faltaban las credenciales humanas para que la gente considerara que ella también debería tener acceso al Maestro.

Esto no detuvo a la mujer, ya que, en un intento desesperado y con una fe gigante, consiguió el acceso a Jesús tan esperado, y le fue concedida su petición.

Cuando Jesús sintió el toque de la mujer, paró. Preguntó quién lo había tocado, una pregunta un tanto irracional, ya que todos lo apretujaban. Inclusive Pedro hace alusión a esto.

Me gusta pensar que Jesús, al preguntar esto, quería evidenciar que el acceso a Él y a su poder no están reservados para los que nosotros, los humanos, consideramos dignos de tener acceso a Él.

A Jesús no le interesa la condición en la que nos encontramos cuando queremos tener acceso a Él. Lo importante es querer hacerlo, y una vez que tenemos el deseo y comprendemos que Él es nuestra única esperanza, entonces Él se hace accesible a quien sea, sin importar estatus ni condición.

Esta historia termina feliz.

Jesús concede a nuestros dos protagonistas su petición y ambas mujeres quedan sanas.

Pero la lección para este día es que vivimos en un mundo que, humanamente, es injusto, prejuicioso y elitista. Nosotros, los humanos, nos damos permisos que no nos corresponden, incluso de decidir quién debiera tener acceso a Dios.

Pero hoy aprendemos que para Jesús, lo único que importa es querer.

Ya sea que alguien nos invite a Jesús o lo busquemos por nuestra cuenta, ya sea que tengamos las “credenciales” para acercarnos a Cristo o que estemos alejados de Él, TODOS estamos al mismo nivel de acceso.

Todos podemos recibir de Cristo sanación y escuchar de Él:
“Tu fe te ha salvado.”

Editora: Laura Marrero.

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
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