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Día Internacional de la Felicidad

Felicidad… todos sabemos lo que es, pero ¿alguna vez te has puesto a pensar en su definición? La Real Academia Española la define como un “Estado de grata satisfacción espiritual y física” o como la “Ausencia de inconvenientes o tropiezos”. Nuestra existencia se compone de vivencias y emociones variadas, por lo que estoy segura de que en algún momento de nuestra vida todos hemos experimentado este sentimiento.

No sé si lo sabías pero, desde el 2013, las Naciones Unidas comenzaron a celebrar el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad, con el objetivo de reconocer la relevancia de este sentimiento, y el bienestar, como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de los gobiernos.

Un dato curioso es que la resolución para comenzar a promover este día de forma mundial fue iniciada por Bután, un país que desde principios de la década de 1970 reconoce el valor de la felicidad nacional sobre el de los ingresos nacionales y que prioriza la Felicidad Nacional Bruta sobre el Producto Nacional Bruto. ¿Imaginas cuán positivo sería si más países comenzaran a preocuparse por la felicidad de sus habitantes como un asunto de verdadera importancia?

Hoy en día, nuestra felicidad está seriamente amenazada, ya que la mayoría de nosotros atravesamos por problemas y/o dificultades diversas de manera constante. Pero, te tengo una buena noticia: ¡Hay una solución! Volviendo a la definición de la RAE, notemos que hace referencia a la satisfacción espiritual, por lo que si queremos tener felicidad plena, no podemos ignorar a Dios en esta ecuación.

Y, ¿sabes qué es lo mejor de todo? Que si lo buscamos de corazón, Él está dispuesto a recibirnos, consolarnos y ayudarnos a obtener ese bienestar que tanto deseamos, porque ¡Él es el dador de la felicidad! La Biblia nos lo muestra en varios pasajes:

“Tú me enseñas el camino de la vida; con tu presencia me llenas de alegría; ¡estando a tu lado seré siempre dichoso!” 

Salmo 16:11

En Salmo 119:14 leemos: “Me alegra seguir el camino de tus testimonios más que poseer muchas riquezas” y en Isaías 61:10: “Yo me regocijaré grandemente en el Señor; mi alma se alegrará en mi Dios[…]”. ¿Lo ves? Si queremos ser felices sólo tenemos que preocuparnos por mantener una relación diaria con Dios y, entonces, Él nos guiará en todos los aspectos de nuestra vida y nos dará la verdadera felicidad.


*Para realizar este artículo, se consultaron las siguientes referencias:

https://www.un.org/es/observances/happiness-day

Biblia, versión Reina Valera Contemporánea

Dámaris Salazar

Autor
LCC. Productora de contenido digital en la Universidad de Montemorelos.
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