UM mejora el manejo de sus residuos
La gestión de aguas grises, negras y pluviales para el riego, mejorará la sostenibilidad del campus.
El estado de Nuevo León, ubicado en el norte de México, se caracteriza por un clima semiárido que presenta desafíos significativos en términos de disponibilidad de agua. Los veranos en esta región son calurosos y secos, y a menudo se ven afectados por sequías prolongadas. En los últimos años, Nuevo León ha experimentado una crisis hídrica al tener escasez de agua que han afectado a comunidades, industrias y servicios públicos, incluido el suministro de agua para riego y consumo humano, lo que ha llevado a una mayor conciencia sobre la necesidad de una gestión responsable del agua y el fomento de prácticas sostenibles.
En respuesta a esta problemática, y previendo su aumento en los próximos años, la Universidad de Montemorelos ha tomado un enfoque proactivo en la gestión inteligente del agua. Su proyecto de recolección y reutilización de aguas grises y negras, junto con la captación de aguas pluviales, es una respuesta innovadora y efectiva a los desafíos climáticos y de agua que enfrenta Nuevo León, y es parte de las iniciativas del proyecto Campus Verde.
Gestión de aguas: Un recurso valioso
Para conocer toda la iniciativa, platicamos con el Arq. César Fuentes, coordinador de la Dirección de Proyectos, quien nos explicó las etapas y visión del proyecto.
La institución está explorando la posibilidad de utilizar aguas grises -que son aquellas que provienen de las regaderas, lavamanos, etc.- y negras — que son las aguas del drenaje- para el riego del campus. Como prueba piloto, se recolectó agua gris de una de las residencias estudiantiles por un periodo de 12 horas, en las cuales se alcanzó un total de 2,500 litros, lo que revela un potencial ahorro de agua sustancial.
Para este y otros proyectos relacionados con el objetivo de obtener un campus sostenible y ecológico, son apoyados por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) que brinda asesoramiento en temas de sostenibilidad. En este caso específico del tratamiento inteligente del agua, ya se han llevado las pruebas de la primera recolección de agua a las instalaciones de la UANL para ser analizadas y determinar el tratamiento que requerirán para poder ser usadas nuevamente. Así también contribuímos con la investigación y la innovación en la gestión del agua.
Este enfoque innovador podría reducir la dependencia del pozo de agua para el riego, mejorando aún más la sostenibilidad del campus.
Aguas pluviales y proyectos futuros
La recolección y utilización de aguas pluviales también está en el horizonte de la UM. Se están ideando y próximamente se estarán implementando sistemas para recolectar, almacenar y utilizar el agua de lluvia en diversas áreas del campus. Además de su valor práctico, esta iniciativa contribuye a la estética del campus, ya que se planean crear áreas verdes y estanques que funcionen como espacios de recreación y conservación.
Esta iniciativa contribuye significativamente al ahorro de agua en el campus. En la actualidad, la universidad depende en gran medida del agua extraída de pozos y de camiones cisterna para el riego. Sin embargo, al limpiar y reutilizar las aguas grises y negras, la UM podría potencialmente reducir su dependencia del pozo de agua en un 100% para el riego. Esto representa no solo un ahorro económico significativo a largo plazo, sino también una reducción notable en la presión ejercida sobre los recursos hídricos locales.
Un compromiso con la sostenibilidad
El proyecto de gestión del agua es una respuesta valiosa a los desafíos climáticos y de agua que enfrenta Nuevo León y México en general, y demuestra un fuerte compromiso con la sostenibilidad y el respeto por la naturaleza. La recolección y reutilización de aguas grises y negras, junto con la captación de aguas pluviales, no solo benefician al campus, sino que también establecen un estándar elevado para otras instituciones que buscan adoptar prácticas más ecológicas en una región propensa a la escasez de agua.
Fuente: César Fuentes, Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






