¡Todos sabemos programar!
¿Crees que la programación es difícil? Déjame decirte cómo es que llevas toda tu vida haciéndolo sin darte cuenta.
¿Qué te viene a la mente cuando escuchas la palabra programación? A algunas personas les saltan a la mente películas como Matrix (1999), Piratas de Silicon Valley (1999) o, tal vez, El código enigma (2014); mientras que a otros les resultan familiares personajes como Steve Jobs, Mark Zuckerberg o el famoso Bill Gates. Tal vez te imaginas a un nerd con camisa de cuadros y lentes de fondo de botella o incluso a alguien frente a un ordenador moviendo las manos como un pianista experto.
Le he preguntado a algunos jóvenes si les interesaría aprender a programar y las respuestas varían desde el “Nada más de ver tantas letras y números juntos me duele la cabeza” hasta el típico “Eso es demasiado difícil para mí”, normalmente en tono de fastidio o cansancio. Lo cierto es que programar es tan sencillo que ni siquiera necesitas de una computadora, es algo que has hecho toda tu vida y es probable que incluso lo hayas hecho hoy, ya que es parte de tu rutina diaria: al manejar, comer, trabajar ¡e incluso al dormir! Entonces, vamos a definir lo que es la programación y después voy a demostrarte algunos ejemplos de cómo lo haces en cada momento de tu día.
¿Qué es la programación? Es la acción de programar que implica ordenar, estructurar o componer una serie de acciones cronológicas para cumplir un objetivo. Bajo este concepto abstracto, podemos cubrir casi cualquier acción siempre y cuando esté organizada, cuente con un objetivo definido y ocupe un proceso para llevarse a cabo. Veamos un ejemplo para que el concepto quede más claro: Programación en la comida. Así es, si sabes cocinar sabes programar. Esto queda explicado con la definición anterior, ya que cuando cocinas realizas una serie de pasos ordenados que te permiten transformar un conjunto de ingredientes en una comida específica.
Es tan fascinante aplicar la programación en la cocina pues el método de preparación varía de cocinero a cocinero, cada uno sigue su propio proceso e incluso, con los mismos ingredientes, se pueden obtener comidas completamente distintas. Por ejemplo, ¿qué ingredientes utilizas para preparar entomatadas? Seguro tortillas, salsa, crema, lechuga y el relleno de tu preferencia… Pero, ¿y para los chilaquiles? ¿y los sopes? La programación está tan plasmada en la cocina que incluso se guardan “porciones de código” de algunos de nuestros ancestros, plasmados en papel o en libretas viejas a modo de “recetas” con las que, si se sigue el procedimiento descrito, se obtendrá el resultado esperado.
Como ves, la programación no es únicamente de los expertos en computación, sino que es parte de todos los que buscan resolver problemas de forma ordenada, anticipándose a los posibles errores o dificultades. La vivimos en nuestro día a día y la aplicamos cada vez que compartimos con otros la forma en cómo resolvimos ciertas situaciones.
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